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Xianyang, la capital que emerge de la tierra

Arqueólogos encuentran la ubicación de la dinastía Qin en Shaanxi 

En una sombría mañana de otoño, mientras Zhang Yanglizheng, arqueólogo, trabajaba en las ruinas de la antigua ciudad de Xianyang en la provincia de Shaanxi, descubrió lo que parecía ser un sello de jade imperial que sobresalía de la tierra. “Estaba emocionado”, expresó Zhang, de 33 años, de la Academia de Arqueología de Shaanxi. “Supe que estábamos en el lugar correcto y que algo interesante estaba a punto de suceder”. El objeto pertenecía a la dinastía Qin (221-206 a. C.), pero no era un sello imperial porque no tenía inscripciones.

Mientras continuaba la excavación, se descubrió que el sitio era el de un palacio donde el emperador manejaba los asuntos de rutina y se reunía con funcionarios de todo el país. El área fue importante en los días de gloria de la dinastía Qin, el primer estado unificado en la historia de China, e incluye las piedras angulares y los cimientos de edificios antiguos. Se encuentra entre las ciudades modernas de Xi’an y Xianyang en la orilla norte del río Weihe, el mayor afluente del río Amarillo en Shaanxi.

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Los arqueólogos comenzaron a explorar las ruinas de los palacios de la dinastía Qin en la década de 1950, en un impulso inicial que continuó hasta la década de 1980. Investigadores de la Academia de Arqueología de Shaanxi han estado trabajando en las ruinas de Xianyang, la capital dinástica, desde 2014. Antes de decidirse por el sitio de excavación, exploraron un área de más de 5 millones de metros cuadrados. “Nos tomó dos años encontrar el área de la antigua Xianyang donde ahora estamos trabajando”, señaló Zhang.

La ciudad antigua albergaba palacios, almacenes reales, barrios residenciales, lugares de sepultura y talleres. “Lo interesante es que los últimos 60 años de trabajo arqueológico no han logrado desenterrar las murallas de la antigua Xianyang”, indicó Zhang. “Preferimos creer que no tenía muros, pero aún se necesita una explicación”.

En la estación de trabajo arqueológico en las ruinas, una foto satelital en blanco y negro salpicada de pequeñas marcas de colores cuelga de una pared. Xu Weihong, investigadora de la Academia de Arqueología de Shaanxi y jefa del equipo que excavó el sitio de Xianyang, señaló que, si bien la foto cubre más de 70 kilómetros cuadrados, solo muestra la parte norte de las ruinas de la antigua ciudad. “La ciudad era larga y estrecha. Estaba atravesada por el río Weihe, que la dividía en dos,” sostuvo Xu. Su equipo trabaja en la actualidad en la orilla norte, en la antigüedad conectada con la sur a través de un puente de madera.

Después de siete años de exploración arqueológica, los ocho miembros del equipo de Xu descubrieron que la urbe albergaba probablemente 47 edificios grandes.

El palacio Epang, una pieza clave, solía estar en la inexplorada zona sur. “Es conocido como el mejor palacio del mundo. Construido por el primer emperador Qin, fue un hito para el estado unificado”, comentó Xu. Debido a su tamaño y a su buen estado de conservación, la Unesco le asignó en 1994 el primer puesto dentro de su clasificación de monumentos antiguos hallados en todo el planeta. “La construcción del palacio Epang nunca se completó”, señaló Xu. “Siempre estuvo en obras”.

A unos 700 metros al norte de la estación de trabajo arqueológico se encuentra el sitio del palacio Nro. 1 de la ciudad de Xianyang. Según Xu, en la antigüedad había enorme plataforma elevada sobre el suelo y, encima de ella, un edificio de tres pisos. “En el primer piso había pasillos sinuosos. El segundo albergaba habitaciones más pequeñas, y en el tercer piso estaba el salón principal del palacio, que cubría más de 60 metros cuadrados,” continuó explicando. “Podemos ver la enorme escala del palacio y tener una idea de lo lujoso que era”.

La imaginación juega un papel clave en el trabajo arqueológico, que se centra en reconstruir las vidas de los pueblos antiguos, sus nacimientos y muertes, indicó Xu. Al comienzo de un proyecto arqueológico, el equipo de excavación trabaja día y noche en el campo y generalmente se sitúa en aldeas cercanas a los sitios. Los miembros del equipo de excavación de Xianyang duermen y comen en la estación arqueológica, ubicada en la aldea de Niuyang, a unos 20 kilómetros de los centros de las actuales Xi’an y Xianyang.

Los arqueólogos a menudo usan una pala Luoyang, un instrumento antiguo que les ayuda a identificar la estructura del suelo y determinar si hay ruinas debajo de la superficie. La pala puede extraer muestras de suelo a más de 10 metros bajo tierra. Al examinar el color y el contenido del suelo levantado por la pala, los arqueólogos deciden cómo llevar a cabo las excavaciones en un sitio. Un hoyo cavado por la pala se conoce como caverna; Zhang afirma que un miembro del equipo capacitado puede perforar cientos de cavernas al día.

En 2018, se descubrieron más de 600 kilogramos de huesos de buey en una aldea cercana a la estación de trabajo. Se habían hecho agujeros rectangulares en los huesos, que podrían haber sido utilizados como elementos decorativos. “Existieron muchos trabajos terminados y sin terminar”, sostuvo Zhang. “No sabíamos cómo se completaban estos productos antes, pero los huesos nos dicen cómo se llevó a cabo cada proceso. Nos interesan más que algunos objetos que han sido desenterrados intactos. Todas son obras de arte perfectas a nuestros ojos. Aquí veo la sabiduría de la gente antigua”.

En septiembre de 2006, comenzaron los trabajos de construcción de líneas de metro en todo Xi’an y, a fines del año pasado, la ciudad tenía ocho de esas rutas en funcionamiento. “La excavación es en realidad una especie de destrucción”, señaló Zhang. “Las reliquias culturales a menudo fueron descubiertas durante la construcción y los proyectos de ingeniería del metro en Xi’an”.