China está acelerando una fase más profunda de apertura financiera, avanzando más allá del acceso al mercado hacia una nueva etapa de “apertura institucional” basada en estándares globales en materia de reglas, regulación, gobernanza e infraestructura financiera.
La apertura institucional generará beneficios
Se espera que la transición fortalezca el sistema financiero del país
Se trata de una transformación que se espera fortalezca el sistema financiero moderno del país y prepare a los bancos para apoyar mejor a las empresas chinas que se expanden a lo largo de cadenas industriales globales reconfiguradas.
La transición cobró un impulso particular en 2025, considerado ampliamente un año clave para la agenda de reformas financieras de China. La apertura financiera está evolucionando desde un enfoque basado en factores hacia una apertura institucional centrada en reglas, sistemas e infraestructura financiera, afirmó Alex Jiang, líder del grupo de trabajo sobre liberalización financiera de EY China.
Señaló que las últimas reformas ponen mayor énfasis en la calidad, mientras que los esfuerzos de apertura se orientan cada vez más a la alineación institucional con altos estándares internacionales.
El Banco Popular de China, el banco central del país, en conjunto con los reguladores financieros, ha perfeccionado continuamente el sistema de trato nacional previo al establecimiento junto con la lista negativa para la inversión extranjera en el sector financiero, alentando a instituciones financieras extranjeras calificadas a participar en programas piloto de nuevos servicios financieros y autorizando a múltiples bancos extranjeros a actuar como bancos de compensación en renminbi. A medida que China profundiza su apertura financiera, los bancos extranjeros se han convertido en una fuerza importante dentro de su industria bancaria.
A fines de junio de 2025, había 42 bancos extranjeros constituidos localmente operando en China. Los accionistas de estas entidades provenían de 14 países y regiones diferentes, según un informe de EY publicado en febrero.
En los últimos años, un número creciente de bancos extranjeros continuó aumentando su inversión en China. En agosto de 2025, la Administración Nacional de Regulación Financiera anunció que Fubon Bank (Hong Kong) había recibido aprobación para establecer una sucursal en Shenzhen, provincia de Guangdong. Un mes después, el regulador autorizó a la sucursal del Banco Santander en la misma ciudad a iniciar operaciones.
Zeng Gang, experto jefe y director de la Institución de Finanzas y Desarrollo de Shanghai, afirmó que las operaciones de los bancos extranjeros en China han pasado gradualmente de expandir su escala a buscar un desarrollo más específico y profundo. En 2025, varios bancos extranjeros ajustaron sus estrategias de banca minorista en China, incrementando la inversión en sucursales de gestión patrimonial de nueva generación o centros de banca privada en ciudades clave para atender a clientes de alto patrimonio. Las finanzas transfronterizas y las finanzas verdes también se convirtieron en áreas prioritarias.
Los analistas consideran que, a medida que China amplíe de manera constante la apertura institucional en el sector financiero, las instituciones extranjeras estarán mejor posicionadas para aprovechar sus ventajas, profundizar su presencia en el mercado chino e introducir prácticas internacionales consolidadas en la industria bancaria del país.
El Banco Popular de China también ha impulsado la internacionalización del renminbi, ofreciendo a los participantes de los mercados nacionales y extranjeros opciones monetarias más diversificadas. Ha mejorado los marcos institucionales y la infraestructura financiera para el uso transfronterizo del renminbi, ha ampliado gradualmente los acuerdos bilaterales de swap de monedas locales y ha respaldado el uso de estos fondos en el comercio y la inversión internacionales. Los esfuerzos por desarrollar el mercado offshore del renminbi han fortalecido la demanda intrínseca de la moneda, señaló Pan Gongsheng, gobernador del banco central.
Además, el Banco Popular de China trabajó con los reguladores financieros para profundizar la conectividad de los mercados financieros y la interconexión de los sistemas de pago transfronterizos. A fines del año pasado, instituciones e individuos extranjeros poseían más de 10 billones de yuanes (u$s 1,45 billones) en activos financieros en renminbi dentro de China. En 2025, gobiernos, instituciones internacionales de desarrollo, entidades financieras y grandes corporaciones emitieron más de 170.000 millones de yuanes en bonos panda, con un volumen en circulación que creció 34% interanual, indicó Pan.
Al mismo tiempo, la expansión internacional de los bancos chinos está fortaleciendo la base de servicios globalizados y entrando en una nueva fase caracterizada por la optimización estructural y la mejora de la calidad. Su internacionalización evoluciona desde el modelo de “seguir a los clientes al exterior”, centrado principalmente en brindar servicios financieros básicos a empresas chinas en otros países, hacia operaciones locales más profundas y servicios financieros integrados.
Como el banco chino con la red internacional más amplia, el Banco de China opera sucursales en 64 países y regiones, incluidos 45 socios de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. La entidad ha apoyado más de 1.400 proyectos de crédito corporativo en estos países, proporcionando más de u$s 420.000 millones en financiamiento acumulado para cubrir necesidades diversas, desde infraestructura hasta economía digital, modernización industrial y mejoras en el bienestar público.
Por JIANG XUEQING.




