China tiene un papel fundamental que desempeñar en la cooperación Sur-Sur, como la creación de programas de alimentación escolar más sostenibles en los países en desarrollo en medio de los desafíos económicos posteriores a la pandemia, el cambio climático y el aumento de los precios de los alimentos, señaló un funcionario de las Naciones Unidas.

“El Gobierno chino adoptó directrices nutricionales adecuadas e innovaciones en áreas como el enriquecimiento de alimentos para abordar la anemia, así como un marco de seguimiento eficaz para las comidas escolares”, afirmó Carmen Burbano de Lara, directora de alimentación escolar y protección social del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU durante una visita reciente a China.

“Lo que China ha hecho aquí es inspirador y la escala que alcanzó es muy importante para que otros países aprendan de ella”, señaló.

Desde 2018, el PMA de China, junto con los gobiernos locales, ha llevado a cabo iniciativas de prueba para mejorar la nutrición preescolar en las zonas rurales del país, incluidas las provincias de Hunan, Gansu y Sichuan y la región autónoma de la etnia zhuang de Guangxi, dirigidas a niños abandonados y familias de bajos ingresos.

La enorme inversión realizada por el Gobierno chino para garantizar la nutrición de los niños en los últimos años es particularmente significativa, afirmó Burbano de Lara. “Con cada visita a China pude ver que se capacitaba a los cocineros, se mejoraba la infraestructura de las escuelas y se fortificaban alimentos como el arroz y la salsa de soja”, agregó.

En 2022, China se unió a la Coalición de Comidas Escolares, una plataforma para restaurar los programas de alimentación escolar que habían colapsado tras la pandemia de COVID-19. Ahora, China trabaja con otros gobiernos para restablecer las comidas escolares en todo el mundo.

“A medida que la comunidad mundial presta más atención a las comidas escolares, es imperativo ayudar a los países de bajos ingresos a crear programas de alimentación escolar más sostenibles”, dijo Burbano de Lara.

Los países de bajos ingresos están rezagados del resto del mundo en lo que respecta a suministrar comidas a los niños. Alrededor del 61 % de los niños en países de altos ingresos reciben alimentos en las escuelas, mientras que solo el 18 % de los niños en países de bajos ingresos tiene acceso a este beneficio, según un informe del PMA.

Las estadísticas también muestran que, aunque ha habido una recuperación general, el alcance de las comidas escolares en los países de bajos ingresos sigue estando un 4 % por debajo de los niveles prepandémicos, según el informe del PMA, “El estado de la alimentación escolar en el mundo 2022”. Hasta 2022, la cantidad de ayuda financiera internacional que recibieron estas escuelas se redujo de aproximadamente u$s 267 millones a u$s 214 millones en dos años.

“Me gustaría ver sistemas alimentarios más sostenibles que vinculen a los pequeños agricultores con las escuelas y los niños”, sostuvo Burbano de Lara. “Todas las escuelas pueden tener energía limpia para cocinar y las mujeres pueden tener más acceso a empleos a través de estos sistemas”.

En el caso de la prefectura autónoma de las etnias tujia y miao de Xiangxi en la provincia de Hunan, en el centro de China, un programa de mejora nutricional lanzado por el PMA de China es parte de una campaña de revitalización rural que beneficia a los agricultores locales y construye una cadena de suministro agrícola.