El 12 de marzo, un vuelo chárter de Shanghai que transportaba un grupo de auxilio chino de nueve integrantes, junto con toneladas de suministros médicos, llegó al Aeropuerto Fiumicino de la ciudad de Roma. La aeronave estaba cargada con más de 700 piezas de equipo y bienes que incluían respiradores, monitores y desfibriladores. El grupo fue organizado por la Comisión Nacional de Salud y la Sociedad de la Cruz Roja de China.
“Trajimos 30 equipos de unidad de cuidado intensivo”, afirmó a los medios uno de los miembros del grupo que usaba barbijo después del aterrizaje.
El equipo fue seleccionado según los requisitos de Italia y había probado ser útil durante las prácticas clínicas en China, señalaron desde el Hospital Ruijin de la Facultad de Medicina en la Universidad Jiaotong de Shanghai.
Los expertos chinos y ese equipo llegaron cuando el número de muertos por el brote en Italia había superado las 1.000 personas el 12 de marzo, entre más de 15.000 casos confirmados, convirtiéndolo en el país más golpeado de Europa. El ministro de Relaciones Exteriores de Italia, Luigi Di Maio, expresó su agradecimiento en Facebook. “Esta noche Italia no está sola”, sostuvo. “Mucha gente en el mundo nos
está apoyando”.

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En Bagdad, Iraq, otro grupo de siete expertos chinos estaba ocupado visitando hospitales y hablando con expertos y funcionarios de la salud para ayudar al sistema sanitario a lidiar con el virus. El grupo, que llegó el 8 de marzo, también llevó equipo médico y 50.000 kits de prueba. Se espera que su asesoramiento y los suministros requeridos de forma urgente mejoren significativamente la capacidad de detección del coronavirus en Iraq.
El Gobierno chino ha ofrecido ayuda a 82 países, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Africana en la lucha contra COVID-19, sostuvo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, el 20 de marzo. Los suministros médicos que China ha enviado incluyen kits de prueba, barbijos y trajes protectores y muchos países ya los han recibido, agregó. Además de Italia e Iraq, China también mandó grupos de expertos médicos a Irán, Serbia y Camboya.
Asimismo, las empresas y las instituciones privadas chinas han brindado apoyo activo a otros países. El 23 de marzo, la Fundación Jack Ma y la Fundación Alibaba anunciaron que se donarán un total de 2 millones de barbijos, 400.000 kits de prueba y 104 respiradores a 24 países latinoamericanos, incluidos Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, República Dominicana y Perú, para ayudar en su batalla contra la propagación del virus.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, elogió las medidas adoptadas por China para contener la epidemia, en una conferencia de prensa en Ginebra luego de visitar China en febrero: “En muchos sentidos China está fijando un nuevo estándar para la respuesta al brote”.
El informe de la misión conjunta OMS-China para el COVID-19, publicado el 29 de febrero, elogió el esfuerzo de China para combatir el virus, afirmando que “China ha realizado, tal vez, el esfuerzo de contención de la enfermedad más agresivo, ágil y ambicioso de la historia”.
El presidente Xi Jinping ha señalado en varias ocasiones que el esfuerzo de China para reducir la propagación del contagio no solo busca proteger la seguridad y salud de los ciudadanos chinos sino también contribuir a la salud pública global.
Considerando las emergencias de salud pública como un desafío para todos los países, Xi pidió la colaboración internacional para defender la seguridad de la salud pública a fin de lidiar con las amenazas que la humanidad enfrenta.
El brote ha revelado las deficiencias en la gobernanza de la salud pública global y destacó la necesidad urgente de reforzar el sistema, sostuvo el consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, en un artículo publicado el 1 de marzo.
“China está lista para trabajar junto con la comunidad internacional a fin de abordar estos desafíos”, señaló Wang. “Apoyamos el rol central de Naciones Unidas y la OMS en respuesta a las emergencias de salud y en la mejora del sistema de gobernanza de la salud pública global”. Las cuestiones de salud pública deberían incluirse en la agenda internacional, los principales proyectos de salud internacionales deberían ser implementados y debería adoptarse una Ruta de la
Seda saludable, agregó.
Suerie Moon, directora de investigación del Centro Global de Salud del Instituto de Graduados de Estudios Internacionales y de Desarrollo en Ginebra, sostuvo que el sistema internacional se ha visto fortalecido de forma considerable desde la crisis del ébola en África Occidental en 2014, pero aún es “delgado y frágil”. Moon señaló que el mundo necesita una gobernanza global más resiliente y fuerte para hacer frente a los brotes, y agregó que como un agente global importante, China tiene el
potencial y la capacidad de jugar un papel aún mayor en los procesos de
gobernanza que afectan la salud. Un mensaje clave de la experiencia de China es que es posible contener la propagación de un virus con un enfoque riguroso, un mensaje importante para los funcionarios en otros países, afirmó Moon.
Robert Lawrence Kuhn, estratega corporativo internacional, señaló en un artículo publicado en el sitio web de CGTN que la movilización de China luego del brote no tenía precedentes en la historia de la salud global. Los futuros historiadores bien pueden considerar la lucha de China contra el coronavirus como un punto de inflexión en los esfuerzos mundiales por contener los brotes de nuevas enfermedades y detener su propagación, señaló.
Ren Lin, investigador experto del Instituto de Economía y Política Mundial de la Academia de Ciencias Sociales de China, afirmó que la colaboración es la mejor opción para los países a fin de lidiar con los desafíos planteados por la epidemia. El brote da una oportunidad para que los países reconsideren la necesidad de mejorar la gobernanza global en la salud pública, mediante el aumento de la colaboración y el fortalecimiento de las respuestas en emergencias como también la prevención de riesgos, sostuvo Ren.
Moon advirtió que todos los países deberían brindar información completa y detallada sobre el nuevo coronavirus a la OMS y a otros países lo más rápido posible, ya que “aún hay muchas cosas que no entendemos” sobre él. También pidió que se agrupen y se compartan recursos entre países, ya sea garantizando los suministros escasos, como barbijos u otros equipos protectores personales para los trabajadores de la salud, o movilizando fondos para los países que tendrán más dificultades para hacerlos por sí mismos.

Xinhua colaboró con esta nota.

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