Durante la Cuenta Pública 2024, el presidente Gabriel Boric anunció que pondrá en urgencia la tramitación de la ley de eutanasia. Durante el discurso, el mandatario contó que en 2023 recibió una carta de Susana Moreira, quien le escribió pidiendo su muerte asistida.
La eutanasia es un tema complejo y controversial en muchos países, incluyendo Chile. Sin embargo, el derecho a morir con dignidad ha estado en curso en la sociedad chilena y en el ámbito político durante años. En 2020, el Senado chileno aprobó un proyecto de ley que buscaba legalizar la eutanasia en el país, pero aún estaba pendiente de aprobación en la Cámara de Diputados.
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Es importante tener en cuenta que el debate sobre la eutanasia abarca una serie de consideraciones éticas, morales, legales y religiosas, y las opiniones al respecto pueden variar significativamente entre individuos y grupos. En los últimos 15 años, diferentes sondeos realizados principalmente por universidades han arrojado que la mayoría de los chilenos están a favor que un enfermo terminal tenga derecho a solicitar una muerte asistida
Este no es el único proyecto de eutanasia que se ha presentado en Chile, ya que según consta el sitio web del Senado, se han presentado seis proyectos entre los años 2004 y 2014, siendo la mayoría de ellos rechazados en general.
¿Quién le escribió la carta al presidente de Chile para impulsar nuevamente la Ley de eutanasia?
Susana Moreira escribió una carta al presidente Gabriel Boric en 2023 contando su vida, pero principalmente se enfocó en una solicitud de muerte asistida, en el contexto de que no existe una ley de eutanasia en Chile. El diagnóstico de Susana Moreira es distrofia muscular de la cintura escapulohumeral. Según la Asociación de Distrofia Muscular, esta es una enfermedad degenerativa que afecta a los músculos del área de la cadera y los hombros, por lo cual genera debilidad y dolor, entre otros síntomas. Tras contagiarse de Covid-19 y notar cómo empeoró su salud durante este estado, se dio cuenta de que no quería vivir sus últimos días en condiciones deplorables.
El proyecto de ley considera dos dimensiones: eutanasia y suicidio asistido. En el primer caso, el paciente de manera libre y sin presiones de terceros solicita al equipo médico que le practique la eutanasia, algo que generalmente se hace a través de una inyección letal. El documento, sin embargo, no específica el procedimiento, solo que se le otorgue el menor sufrimiento posible al paciente. En el segundo caso, un paciente bajo las mismas causales solicita al equipo médico que lo asista en su muerte con una droga letal, que suele ser un medicamento que se ingiere vía oral o intravenosa.
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