Los dermatólogos utilizan la regla ABCDE, y se trata de una guía muy rápida y sencilla para saber si un lunar es benigno o maligno.
¿Por qué debemos revistar los lunares?
Después del verano, y antes de que comience el invierno, es la mejor época para poder revisar y chequear el estado de los lunares. Durante el verano, la piel se expone mucho más a la radiación ultravioleta, y esto puede dañar la piel. Es por ello que debemos evaluar y revisar los lunares, ya que esto nos permitirá detectar cambios y lesiones en los lunares y en la piel.
Durante el chequeo, el especialista recurrirá a la dematoscopía: una técnica que permite analizar en detalle las lesiones pigmentadas y diferenciar entre lunares benignos y aquellos que requieren un estudio más profundo.
¿Qué debemos chequar en los lunares?
- A – Asimetría: una mitad del lunar no coincide con la otra.
- B – Bordes: contornos irregulares, difusos o poco definidos.
- C – Color: presencia de distintos tonos (marrón, negro, rojizo o incluso blanco).
- D – Diámetro: mayor a 6 milímetros (aproximadamente el tamaño de una goma de lápiz).
- E – Evolución: cambios en tamaño, forma, color o síntomas como picazón o sangrado.
¿Cómo realizar un autoexamen de lunares en casa?
- Realizá el autoexamen en un sitio luminoso. Te aconsejamos revisar todas las áreas del cuerpo, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, el cuero cabelludo, las orejas, las uñas y tu espalda.
- El chequeo debe realizarse una vez al mes. Lo mejor es complementarlo con un chequeo al año con tu médico dermatólogo.
- Puedes hacerlo frente a un espejo, en lo posible, de cuerpo entero. Para ver mejor las áreas difíciles, como la parte trasera de los muslos, usá uno de mano. También podés pedirle a alguien que te ayude a hacer la revisión.




