Me encuentro en la peluquería, con los ojos cerrados y casi dormida, mientras me lavan el pelo y disfruto los suaves masajes que me aplican en el cuero cabelludo. Fue solo un simple lavado con shampoo y acondicionador que me deja el cabello brillante y renovado. Yo pienso que en casa hago lo mismo, pero nunca me queda tan bien.
Cada vez que salgo de la peluquería me pregunto lo mismo: ¿estaré cometiendo errores cada vez que lavo mi pelo? Porque seamos honestas, nunca me queda tan hermoso como cuando me atienden profesionales. Y eso que lavarlo es algo que hice toda mi vida, como de forma automática, como caminar.
Pero ahí está el punto. Puede sonar raro dudar de algo tan cotidiano, sin embargo, hay pequeños detalles que probablemente nunca tuve en cuenta y que, sin saber, pueden estar dañando mi melena día tras día.
Errores comunes al lavar el pelo
Los expertos de la marca de cuidado capilar Ki.Sui, en conversación con Vogue, mencionaron varios errores a la hora de aplicar shampoo en el cabello.
- Un buen lavado no debe ser agresivo. Es importante cuidar la cutícula desde este primer paso si quieres conseguir un cabello flexible, ligero y con movimiento.
- El masaje debe ser suave, sin frotar con fuerza ni enredar el cabello, empleando movimientos conscientes y respetuosos.
- El shampoo tiene que aplicarse principalmente sobre el cuero cabelludo, no sobre medios y puntas.
- Medios y puntas no se frotan: se lavan acompañando la espuma de arriba hacia abajo, siguiendo la dirección natural del pelo, para no dañar la cutícula.
- Enjuagar bien el shampoo es importante. Dejar restos de producto hace que el cabello quede rígido y pesado.
Otro detalle para tener en cuenta, según Llongueras Peluquerías, es cómo aplicar acondicionador. En cabellos finos o con tendencia grasa hay que evitar aplicar acondicionador en la raíz. En cambio, en cabelleras secas o rizadas se puede aplicar una pequeña cantidad desde el cuero cabelludo para hidratar en profundidad.
Lavar y enjuagar con agua muy caliente también perjudica el cabello. El agua caliente abre la cutícula y elimina los aceites naturales del cuero cabelludo, provocando sequedad y frizz. Lo ideal es lavar con agua tibia y finalizar con un enjuague más fresco para sellar la cutícula.
Por último, otro detalle para tener en cuenta es no frotar con fuerza con una toalla el pelo húmedo. En su lugar, hay que presionar suavemente con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón para eliminar el exceso de agua sin dañar la fibra capilar.






