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Artes plásticas. Eduardo Basualdo fue el autor. "La metáfora es el espectador", afirmó.

Una de las obras más controversiales de la última edición de ArteBA

Por María Echegaray

De Primera Fila para Diario UNO.

La 26ª edición de cerró el pasado sábado en la Rural () con récord de adquisiciones de museos locales e internacionales, la presencia de 300 curadores y actividades con performances, instalaciones, premios y charlas con artistas.

Para continuar con el legado que iniciaron figuras del arte de renombre internacional como Pablo Battistelli, Nicola Costantino, Martín Sastre y Leandro Erlich, entre otros, Eduardo Basualdo, el reconocido artista plástico argentino, expuso su obra en el Espacio Chandon, que desde hace siete años invita a ArteBA a los artistas contemporáneos latinoamericanos más importantes.

Más allá de las reglas

Para esta ocasión, Basualdo creó Freelancer, una instalación en la que emplazó un helicóptero de tamaño real dentro de una estructura de cuatro paredes, generando una reflexión sobre la trama en la que está inserta la sociedad, a partir de dos objetos que se mantienen en un inestable equilibrio que amenaza con quebrarse.

"El helicóptero es el único agente que puede independizarse de esas reglas que impone la arquitectura en la que estamos inmersos. El helicóptero puede trazar una línea recta entre un origen y un destino de la ciudad sin que nada lo detenga. Es como si estuviera más allá de las reglas. Es una máquina creada por los hombres que permite tener un comportamiento que no es de los hombres: poder volar", explicó, como parte de una charla exclusiva con Diario UNO.

-¿Cuál es tu sello personal?

-Yo trato de no tener un sello personal, en todo caso puede ser conceptual, no visual. En mi caso tiene que ver el trabajo con el espacio, con la dramaturgia del mismo.

-¿Por qué elegiste hacer una instalación?

-La instalación es uno de los formatos más ambiciosos, en donde vos podés dirigir el tiempo de exhibición, es una especie de cine expandido. Vos manejás el movimiento que querés que haga el espectador.

-¿Qué significa "Freelancer"?

-FreeLancer es un anglicismo utilizado de manera corriente para denominar a los trabajadores independientes, que si bien creen en esta aparente libertad e independencia, en realidad están sujetos a leyes del sistema, dependen de un trabajo, de contratos. El "freelancer" representa al ciudadano volátil, desterritorializado. Un organismo que se rebela a las reglas del espacio. Podría decirse que los artistas también somos freelancers y nos vamos armando una carrera en el aire.

-¿Tuviste alguna dificultad para lograr la obra como querías?

-Toda la feria es como una ciudad, tiene sus calles, avenidas, manzanas, y gracias a eso pude reproducir esta idea que tenía de un artefacto que rompe una trama. La idea en si es muy simple, lo difícil fue que a diferencia de los museos que están preparados para este tipo de obras con sus salas y estructuras, tuvimos que construir nuestra sala. En ese sentido debo agradecer a Chandon que me apoyó desde un principio permitiéndome crear nuestro propio espacio dentro de la misma feria.

-¿Cómo fue el proceso de creación, de elaboración de ideas?

-Los artistas pensamos la obra en todos los niveles: uno ficcional , otro más topográfico y el que más me gustó a mí, un nivel casi mítico. En este caso ese misticismo está en tomar el helicóptero como un anarquista, un personaje que no se adecua o se desentiende de las leyes dadas.

-¿Por qué un anarquista?

-Los anarquistas no votan, no es sí ni no, no responden a la pregunta. Quizás una buena imagen es responder a la pregunta con otra pregunta y en este caso, Freelancer alude a la idea de que vos podés llegar a crear tu propia máquina para salir de este lugar.

-Vos hablás de los anarquistas, de querer salir de un espacio, de escapar. ¿Podría decirse que hay una búsqueda de libertad?

-No sólo de libertad, sino de supervivencia. Una de las últimas lecturas que hice de mi obra es que uno nace y llega al mundo sin tener asegurado su lugar. Esta es una sociedad agresiva en el sentido de que estar vivo no es suficiente para sobrevivir, hay que trabajar, luchar. Creo que la obra trata de plantear la fantasía de poder escapar de una trampa que es la realidad. Un mundo donde nacés y no sos bienvenido no puede leerse de otra manera más que una trampa.

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-Sin embargo el helicóptero no despega, no sale del interior de la sala...

-Exactamente, no hay escape. El helicóptero no puede salir de la sociedad. No existe una manera de construir un lugar donde vos puedas estar fuera de un sistema tan agresivo como es hoy el capitalismo, sería imposible hablar de igual a igual.

-¿Hay una especie de metáfora oculta en tu obra?

-A mí no me gusta hablar de metáfora, pero puedo hablar de raíces de la obra. Una vez que la obra está montada la metáfora es el espectador, no hay un único punto de vista. Yo pretendo mostrar los caminos por donde llegué y no los de salida. Por ejemplo, en lo que va de esta conversación ya analizamos varios puntos de vista y debe haber muchos más.

-¿Qué buscas generar en el público?

-No podría decir que busco generar algo. Cuando hablo de la posibilidad de manejar el comportamiento en las instalaciones me refiero más a tiempos. En Freelancer es un corte abrupto entre un afuera y un adentro. Hay un lugar al que el espectador tiene que ingresar por puertas angostas y adentro hay una estructura que lo repele, de forma que termina entrando con dificultad y después pegado a la pared.

-¿Creés que el artista tiene un rol que cumplir en la sociedad?

-Pienso que hay muchos artistas y muchos roles. No podría definir una función especifica. Para mí la cultura en general es un laboratorio de ideas de las cuales otras disciplinas también pueden sacar. Todos colaboramos.

-¿Qué tiene de diferente "Freelancer"?

-Es una obra que se impone y no se consume tan rápido. Hay muchas obras que se imponen en un primer momento, pero después no hay mucho más que ver. Acá en cambio, uno se queda enganchado con la obra.

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-Es un obra de grandes dimensiones, no se puede comprar y colgar en una pared como en el caso de una pintura. ¿Cómo dirías que se consume?

-A nivel de consumo se consume más que una pintura. Es diferente vivir la obra que tenerla. El consumo lo hace el público. Si te referís a tenerla, por lo general instituciones u organismos son quienes compran estas obras, sin embargo todos la consumen.

-Has participado en las bienales más importantes del mundo y exhibido tus obras en los museos más prestigiosos. ¿Cómo es exponer en la Argentina a diferencia de otros países?

-En Argentina está mi gente, hablan el mismo lenguaje, tenemos la misma historia de símbolos, mis colegas me conocen. Sin duda, es mucho más exigente.

-¿Cómo querés que se vaya el espectador?

-No busco un efecto inmediato. Quiero que se vaya con una impresión a decodificar. Lo más lindo para los artistas es que los espectadores, de casualidad, semanas después, por diferentes motivos o disparadores, se acuerden de nuestra obra. Ese es el logro, haberte mezclado con la emocionalidad del espectador.

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Para Mendoza

Adquiridas. El Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza adquirió en ArteBA la obra Sin título (2017) de Matías Ercole de la galería Miranda Bosch, un esgrafiado sobre papel de 180x150cm que gracias al Programa de Adquisiciones se suma al acervo del museo. Además, de la galería Gachi Prieto el museo suma a la colección la obra Sin título XXV (2009), una pieza de esmalte sobre tela de 120x125cm de Andrés Waissman.

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(Gentileza Prensa Chandon)
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Télam.
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