A todos nos ha pasado, en algún momento de nuestra vida que por estar distraídos o por accidentes hemos tirado la sal en la mesa, y nos sugestionamos pensando que la mala suerte nos acompañara por un tiempo.
A todos nos ha pasado, en algún momento de nuestra vida que por estar distraídos o por accidentes hemos tirado la sal en la mesa, y nos sugestionamos pensando que la mala suerte nos acompañara por un tiempo. Dónde se originó.
¿Por qué tirar la sal es de mala suerte?
Pero, ¿dónde se originó está extraña superstición?
En casi todo el mundo tirar sal es un hecho de mala suerte. En Europa, desde hace muchos siglos atrás, desparramarla se relaciona con un mal presagio, con la aparición del mismo diablo en persona, y para contrarrestar esta mala suerte, existe la tradición de esparcir sal por detrás del hombro izquierdo.
Siempre ha tenido un gran poder simbólico: procede de la madre tierra; el mar, las lágrimas y la saliva son saladas, además esta conserva, condimenta y embellece los alimentos.
Durante el tiempo de los Romanos, la sal era un bien que escaseaba mucho, por ello era muy apreciada y comercializada a través del trueque; así, el hecho de que se cayera la sal accidentalmente era un acto muy desafortunado, de allí que se quedó con esa impresión a través de los tiempos.
El escritor francés Charles Nodier, sostiene que, en las culturas salvajes, el acto de derramar sal es un rechazo a la protección y hospitalidad que nos brindan, y esto nos hace pensar que son extraños o asesinos.
La sal también es asociada con la religiosidad y la iglesia en sí, los motivos son distintos y variados. La sal es utilizada en preparación del agua bendita, se le asocia a Jesús con la “Sal de la tierra”.
A ciencia cierta no se puede determinar cuándo y dónde nace esta popular superstición, lo que sí podemos afirmar es que si la tiras, no está de más que agarres y lances una pizca por tu hombro izquierdo… por si acaso.