Un solo camino. Aunque fracase y la promoción industrial termine extendiéndose en lo inmediato por15 años más alrededor de Mendoza, Celso Jaque no va a retomar el camino político y no va a cambiar
El Gobierno tiene un solo camino para pelear contra la promoción: la Justicia. ¿Y si fracasa?
Crucemos los dedos, Jaque no tiene plan B
la estrategia que tiene armada para intentar frenar el avance del decreto 699/10: sin plan B, elgobernador mendocino sólo apuesta a que la Justicia le dé la razón.
La carta enviada ayer por radicales y cobistas para que Jaque solicite a la Corte queconvoque a una audiencia de conciliación con la Nación fue un desesperado pedido para que en Casade Gobierno no se abandone la vía política para la resolución del conflicto. Pero la nota cayó enPeltier 351 como caen por lo general buena parte de los pedidos de la oposición. "Están pidiendoque nos peleemos con la Presidenta y no lo vamos a hacer. Si quieren acompañar, que lo hagan. Y sino, no. La estrategia no la van a marcar ellos", se envalentonan. Desde hace rato que en un marco de debilidad el Gobierno desestimó la ayuda de la política yse refugió en las cámaras empresariales. De ellas surgieron los pedidos de amparo y las tanerráticas como diversas medidas de resolución que se han barajado hasta el momento para que Mendozase sume a la promoción, sin que todavía se haya podido presentar una sola en concreto. Así se mostró el gobernador en el breve y tenso encuentro que mantuvo con el sanjuanino JoséLuis Gioja y con el riojano Luis Beder Herrera en un pasillo de la Casa Rosada la tarde del martes.En este contexto, y a más de un mes de que la crisis explotó, Jaque apuesta todo a una solaficha. Va esperar a que la Corte resuelva a favor la medida cautelar presentada a principios dejunio y, con esa sentencia en mano, intentará doblegar a los gobernadores de San Juan y de La Riojapara negociar una salida. El plan suena perfecto, salvo que ese sendero está lleno de obstáculos y contrasta con laconfianza que desparraman Jaque y su entorno. Fue el mismo mandatario el que se mostró seguro antelos ex gobernadores, a los que convocó no bien el problema se conoció, de que la Presidenta iba acorregir los efectos nocivos del decreto. Cristina Fernández no sólo no lo hizo, sino que ademásaplicó el frío de su ninguneo al malargüino. Nada indica por ahora que el máximo tribunal vaya a expedirse sobre el recurso de amparo quesolicitó Mendoza, más allá que hacia finales de la semana pasada desde el Poder Ejecutivo se soltóla expectativa de que ese fallo era "inminente". Mucho menos certezas existen de que la Corte fallea favor, como se esperanzó públicamente un ministro del gabinete. Un dirigente político local con buenos contactos entre los supremos nacionales levantó elteléfono hace dos días y preguntó cómo venía el panorama. La respuesta que obtuvo fue inequívoca:el fallo no se conocería hasta mediados de agosto y la Corte todavía no tiene posición tomada. ¿Qué pasa si este único plan que tiene el Gobierno fracasa? Se insistirá con la Justicia,aunque esta vez en forma de demanda. Algo similar a la que hizo Arturo Lafalla en 1998. Habrá que cruzar entonces los dedos para que la Justicia oiga el reclamo provincial. Si no lohace, Cristina avanzará con la firma de los convenios con las provincias a las que quiere darles lapromoción y el sistema entrará en vigencia. Y si eso ocurre, el futuro económico de Mendoza quedarádefinitivamente en riesgo.


