La escuela de skate en Paraná es un clásico de los sábados por la mañana. La historia se divide en antes del skatepark y después del skatepark.
El comienzo fue en la cancha de básquet del Parque Berduc y desde que se inauguró el skatepark, todos los sábados, las reuniones se volvieron habituales, tanto para los que andan como para sus padres, abuelos, tíos, hermanos y amigos.
El profe de la escuela, Rodo Pusula, confirmó que desde este sábado la clase pasó al horario de otoño: 10.30 a 12.
En la gestión de Blanca Osuna, la escuela contó con el aval de la subsecretaría de Deportes y se consiguieron tablas y cascos.
Ahora sin el respaldo estatal, el emprendimiento es una bandera de la autogestión que además fomenta la inclusión entre los chicos que llegan de diferentes puntos de la ciudad y los locales de Puerto Viejo.
Este sábado por la mañana compartió la clase Mariano Rubio que vive en avenida Estrada.
Marianito, que anda cada vez mejor, nació en la escuela de skate y hoy es uno de los mejores skaters de la ciudad.
Por el mismo camino van Darío (8 años) y Cristian que llegan desde Puerto Viejo. Los dos comparten las tablas y los cascos de la Escuela.
Dan dos vueltas a la pista y luego se van pasando los skates para poder practicar.
Uno de los que tiene presencia perfecta es Simón Juárez que, en la sesión de esta mañana, se dio el gusto de bajar un flip entrando en el San Francisco.
Todos las clases se van sumando chicos con ganas de aprender los primeros trucos en un deporte en donde la competencia es con uno mismo.
Por eso se observa tanta fraternidad entre los skaters que tienen la suerte de poder disfrutar de la pista pública.
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