Casi toda su carrera diplomática Dora Salazar de Watkins, la cónsul de Perú en Mendoza desde agosto de 2016, la ha realizado sin el dilema que atraviesa a la mayoría de las personas que se dedican a este tipo de profesiones nómades: tener que elegir entre la familia y el trabajo. Es que la profesional, que se desempeña desde los 26 años en el ámbito de la diplomacia, quedó viuda cuando tenía un niño muy pequeño y desde entonces, se ha dedicado de lleno a su trabajo y a su único hijo, hoy un adulto de 27 años, recibido de médico y quien reside en Perú. La vida de Dora no ha sido fácil, ha tenido que decidir sola, criar a su hijo sola, ser representante de su país en diversos lugares del mundo, como Los Ángeles, Valparaíso, Toronto y Washington. Sin embargo, no se arrepiente. Habla con orgullo de su patria, de los increíbles paisajes, el arte, el patrimonio histórico de su tierra. En esta nota comparte la singular visión de una extranjera sobre la necesidad de integración y de apertura que precisan los inmigrantes y también los puntos en los que los países deben trabajar más para crear una verdadera hermandad entre patrias vecinas.-¿Cómo llegó a Mendoza? -Cuando una es funcionaria de Estado, llega por resolución a ocupar estos cargos. En Mendoza se produjo la vacante del puesto el 2 de abril de 2016, porque en ese momento lamentablemente murió la persona que ocupaba el puesto de cónsul general, Carlos Pajares. Pero yo sólo lo pude venir a reemplazarlo a partir del 1 de agosto-¿Cómo comenzó su carrera diplomática?-Yo estudié en la Academia Diplomátic que es donde se estudia para graduarse en esta especialidad. Luego, indistintamente a lo largo de la carrera, desde tercer secretario de Cancillería hasta ahora que soy ministra, se puede trabajar en una embajada o en un consulado. La primera vez que llegué a un consulado lo hice como ministra consejera. Fue en Toronto. Fui cónsul general en Estados Unidos (Los Ángeles), en Ecuador, en Chile (Valparaíso) y ahora aquí en Mendoza. -¿Le ha resultado difícil coordinar su vida personal con la diplomacia?-Bueno, yo creo que para cualquier mujer es difícil combinar el trabajo y la casa en cualquier profesión.-Pero dedicándose a la diplomacia, que la coloca ante el desafío de mudarse permanentemente de país, debe ser más difícil aún. -Mi caso es particular, porque la vida se encargó de dar soluciones propias. Yo me casé con un ciudadano canadiense, totalmente independiente, con vida propia. Él jamás iba a dejar su trabajo para seguirme a mí. Y yo, que ya había avanzado bastante en la carrera, tampoco lo iba a hacer. Entonces dije: "bueno, que vengan las cosas como vengan". A veces las mismas situaciones ofrecen alternativas. Lamentablemente, lo que pasó fue que mi esposo murió en un accidente. -Esto fue hace mucho tiempo-Si, yo tenía 43 años y mi hijo era pequeño, tenía 6 años. -Qué difícil con un niño pequeño, sola y con un trabajo tan singular. -Sí, difícil por la gran pérdida emocional. Desde ese punto de vista, una se siente como si le hubieran cortado un brazo. Yo había configurado mi vida dentro de lo que era una familia, y se cambiaron los planes. -Así tuvo que ir viajando sola-No tuve problemas con esto, con combinar estancias y estadías. -¿No fue duro el tema de los cambios de escuelas por ejemplo?-No tanto, mi hijo se adaptaba bien a las situaciones de cambio. Él nació en Lima por decisión mía. Podría haber nacido en Toronto, pero que naciera en otro país no alteraba su ciudadanía canadiense. En cambio, si nacía fuera de mi país, sí se alteraba su nacionalidad peruana. Cuando volvimos a salir, él tenía de 3 para 4 años. Estaba recién en ese proceso de asentamiento verbal en castellano. La verdad es que por ignorancia o falta de experiencia, yo no me fijé demasiado en este detalle. Llegamos a Washington, que fue mi destino en ese momento y yo pensé que poco a poco se iba a adaptar, y finalmente pasó eso, tanto que hasta perdió el castellano como lengua materna. Esto pudo haber sido traumático, pero lo superó. -¿En cuanto a su tarea específica, en qué consiste su trabajo en el consulado?-Los consulados tienen vida propia. Nadie tiene que marcarles el camino porque su tarea está establecida desde el momento de su creación. Un consulado se crea para asistir a la comunidad de su nacionalidad en todos los aspectos en los que pueda ser necesario el apoyo del Estado al que representa. -¿Cuáles son las problemáticas más frecuentes de la comunidad peruana en Mendoza?-El principal es la falta e trabajo. En verdad existen dos niveles de inmigrantes. Como característica común a ambos es que la gente que sale de un país es porque evidentemente no pudo lograr su desarrollo o conseguir sus metas en su propio país. Pero hay una diferencia entre los que tienen las herramientas para progresar en sus manos, y se pueden defender, y otros que emigran sin nada. En su país les faltó educación, usualmente es así. -¿Esto ha sucedido en Perú?-Perú ha tenido 30 años de deficiencia educativa, fueron los años de crisis política. Usted tiene aquí profesionales exitosos, que a veces nadie sabe que son peruanos, porque les dan un DNI argentino. Vienen por trabajo, o por estudios, perfeccionamientos profesionales, o porque gran parte de su familia ya está acá. El otro grupo, que viene sin nada, termina siendo una carga social, por la complejidad de la situación social, económica, habitacional, en la que vive. Terminan siéndolo porque trabajan eventualmente, si tienen suerte. Una que otra vez. -¿Esas personas consultan para pedir ayuda al consulado?-Pocas veces. Quizás desconocen cómo acercarse al consulado. Es distinta la situación de los chilenos en Mendoza, por ejemplo. Es que por las características del paso internacional, se hace costumbre que chilenos y argentinos vayan y vengan con mayor fluidez. Incluso hay personas que trabajan en ambos países. También porque hay mucha especulación con el costo que tiene vivir en Argentina. -¿Usted qué opina de esta situación de poder vivir y trabajar en distintos países?-Yo creo que el ser humano debería poder vivir, trabajar, relacionarse. Tendría que tener la capacidad de moverse como quiera por donde quiera. No me parece que es humano que las personas estén sujetas a restricciones que están vulnerando su libertad. En algo tan esencial como es ir adonde quieran ir, vivir adonde quieran vivir. Eso es muy importante. -Sería algo maravilloso, -El punto es que hay tantas restricciones al respecto. Ahora hay jefes de Estado que se sienten cómodos sin hablar del tema, sin mucho pudor ni vergüenza gestionan para que la gente no transite libremente, levantan muros. Esto está mal. -¿Qué es lo que se debería mejorar para esto?-En principio, los gobiernos deberían esforzarse un poco más en que los pasos fronterizos fueran menos burocráticos, más expeditivos, nadie dice que un país no cautele su seguridad, de ninguna manera. Un país debe tener como prioridad la seguridad de sus habitantes y de quienes los visitan, pero existe un derecho de decidir a quienes se recibe y a quienes no. Y no por ser extranjeros, es un mal discurso decir :"ah, este es peruano, o paraguayo", sino por sus antecedentes. Yo no tengo por qué recibir en mi territorio, sea en Bolivia, Perú, Chile, Argentina, o cualquier país, a una persona con antecedentes delictivos. Muchos peruanos nos requieren documentación que acredite que no tienen antecedentes policiales.
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