La comunidad de apicultores en Queensland, Australia, enfrenta una grave crisis. Un masivo robo provocó la desaparición de casi un millón de abejas en diversas propiedades de la región norteña.
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Un robo de película: se llevaron miles de abejas con un modus operandi único
Un audaz robo en Australia dejó pérdidas millonarias. El plan para sustraer miles de abejas sorprendió a los productores
Las autoridades evalúan actualmente los daños ocasionados por el delito, que amenaza directamente la producción local de alimentos. Cerca del 30 por ciento de los cultivos depende de la polinización para prosperar.
Jack Laughton, productor comercial afectado, describió su frustración ante la cadena australiana ABC. "Quedé destrozado porque preparar colmenas de alta calidad requiere muchísimo trabajo. Resulta chocante abrir una caja donde normalmente verías abejas sanas para descubrir que no hay nada", relató el especialista.
El modus operandi del robo
Los delincuentes ejecutaron un plan meticuloso para llevarse las colonias completas. Extrajeron las cajas de cría de más de 40 colmenas durante incursiones nocturnas. Las estructuras albergan a la reina junto con los huevos, pero se ubican en la base del enjambre, lo que oculta su ausencia a simple vista.
Oficiales locales sospechan que los ladrones poseen conocimientos avanzados de apicultura por la precisión del ataque.
Tom Bidner, otro apicultor de la zona, conversó con la prensa sobre la complejidad operativa. "Una maniobra así no toma diez minutos. Alguien estuvo allí por un par de horas, probablemente con ayuda para lograrlo en ese tiempo. Las colmenas seguro están en la granja de alguien polinizando sin que se enteren", explicó.
Las pérdidas económicas para los trabajadores superan las decenas de miles de dólares. El cálculo contempla el valor intrínseco de las abejas, la miel no producida por falta de insectos, además de los contratos de polinización suspendidos. Numerosos granjeros alquilan los enjambres robados para abastecer sus cultivos de aguacate.
Doble amenaza
El robo coincide con un brote de ácaros varroa en Australia. El parásito letal se propagó rápidamente desde junio de 2022, forzando al gobierno a cancelar sus esfuerzos de erradicación tras gastar 100 millones de dólares.
Ahora los productores deben invertir recursos para monitorear las poblaciones constantemente y evitar la muerte masiva de colonias.
"Todavía no detectamos ácaros en nuestras colonias, pero deberíamos dedicar nuestro tiempo a eso. En su lugar, sufrimos esta ola de hurtos", lamentó Bidner en diálogo con The Guardian sobre la superposición de ambas crisis.
La sustracción ilegal de insectos muestra una preocupante tendencia creciente a nivel nacional. En mayo desaparecieron unas 80 colmenas valuadas en 150.000 dólares en Nueva Gales del Sur. Mitch McLennan, dueño del recinto Honey Shed, apuntó contra colegas del rubro al analizar la situación.
"Definitivamente es un apicultor. Nadie más entra a robar colmenas. Diría que es un productor desanimado que decidió tomar las de otra persona", concluyó.