Ambiente

Uno de cada 4 glaciares de la Argentina está la provincia más desértica del país: aquí el sur no tiene nada que ver

Aunque el sur argentino concentra gran parte de los glaciares, un 25% se encuentra en la provincia más árida del país

En la Argentina, la cordillera de los Andes no es solo una frontera natural, es también una fábrica silenciosa de agua. A lo largo de sus alturas, el hielo regula una parte clave del equilibrio hídrico del país. En especial en una provincia, que a pesar de contar un clima desértico cuenta con diversos glaciares.

Allí donde el paisaje parece seco y mineral, en realidad existe una red de glaciares y cuerpos de hielo que cumplen un rol decisivo en la vida de las regiones de montaña. Te contamos de qué provincia se trata.

Glaciares

Uno de cada cuatro glaciares de la Argentina está la provincia más desértica del país: aquí el sur no tiene nada que ver

En ese mapa complejo, Mendoza ocupa un lugar particular. Según el Inventario Nacional de Glaciares elaborado por el IANIGLA (CONICET), aproximadamente uno de cada cuatro glaciares registrados en la Argentina se encuentra en esta provincia. No se trata de los glaciares más grandes del país, esos están principalmente en la Patagonia, sino de una gran cantidad de glaciares pequeños, glaciares de escombros y formaciones de hielo distribuidas en la cordillera central.

El dato no habla solo de cantidad, sino de geografía. La provincia de Mendoza se ubica en una de las zonas más áridas del país, donde las precipitaciones son escasas y el agua superficial depende en gran medida de lo que ocurre en las alturas. Allí, el hielo funciona como una reserva natural. Acumula nieve en invierno y libera agua lentamente durante el deshielo, alimentando ríos que descienden hacia los oasis donde se concentra la vida humana, la agricultura y la actividad urbana.

Glaciares (2)

La perdida de glaciares en esta provincia

El Inventario Nacional de Glaciares ha registrado más de 16.000 cuerpos de hielo en todo el territorio argentino, y dentro de ese sistema, la cordillera mendocina muestra una alta densidad de pequeñas formaciones. Muchos de estos glaciares no son masas de hielo tradicionales, sino glaciares de roca, mezclas de hielo y material sedimentario que también cumplen un rol clave como reservas hídricas de liberación lenta.

Sin embargo, este sistema es frágil. El retroceso de los glaciares es una señal clara del cambio climático en altura. La pérdida de volumen no solo modifica el paisaje, sino también la disponibilidad de agua en las cuencas que dependen de ese deshielo. Los glaciares en Mendoza enfrentan un peligrocon una reducción del 36% en su superficie y volumen en los últimos 40 años, impulsado por el cambio climático y actividades humanas.