Astra y Google lideran el desarrollo de O3b, que quiere salvar la brecha digital entre países pobres y ricos. Enteráte de qué se trata.

El proyecto para internet global

Por UNO

O3b Networks (Other 3 billion, otros 3.000 millones, la mitad de la población mundial), es

el nombre del proyecto impulsado por la Sociedad Europea de Satélites (SES), que aporta un 30% de

la inversión; el gigante estadounidense de Internet Google, el banco SHBC y Liberty Global, entre

otras empresas, que busca ofrecer cobertura de banda ancha a unos 3.000 millones de personas en

todo el mundo. Empezaría a funcionar en 2013.

Se trata así de crear una red de tecnología avanzada y de envergadura planetaria motorizada

por satélites que llevarán la señal desde Nicaragua hasta Nueva Zelanda, pasando por Brasil,

Nigeria, Siria, Etiopía o India.

En 2010 se calcula que unos 2.000 millones de personas tenían conexión a la Red. Pero una

gran parte de la población internauta se concentra en América del Norte, Europa y Japón.

Por ello, con un presupuesto de 1.200 millones de dólares, SES -la compañía que explota

Astra- tiene previsto lanzar al espacio 20 satélites. Pero a diferencia de los que se utilizan, por

ejemplo, para distribuir canales de televisión en Europa, no estarán situados en órbita

geoestacionaria (a 36.000 kilómetros de altura) sino a 8.063, lo que les permitirá ganar en

velocidad de transmisión al estar cuatro veces más cerca de la Tierra.

Una sucesión de antenas activas irá atrapando la señal de un satélite a otro y una red de

telepuertos instalados en distintos puntos del planeta permitirá bajar esos gigantescos canutos de

Internet a distintas zonas del planeta.

Uno de esos telepuertos estará ubicado en el sur de España (previsiblemente en Andalucía),

desde donde se canalizará la distribución de la señal hacia buena parte del continente africano.

Otras bases se instalarán en las islas del Pacífico, América del Norte y del Sur, el Mediterráneo

oriental, Oriente Próximo y Australia.

Después serán los operadores de telecomunicaciones locales los que redistribuirán la señal a

los usuarios, un proceso que se llevará a cabo, en la mayoría de los casos, mediante redes

inalámbricas (Wimax o 4G, por ejemplo).

En los satélites de comunicaciones tradicionales, la señal tarda en subir y bajar unos 0,5

segundos. Con el sistema diseñado por O3b, que sitúa los satélites en una órbita intermedia, la

latencia se reduce a 0,1 segundos. Esta nueva generación permitirá conexiones más rápidas y

flexibles. Prestará servicio tanto a los operadores de telecomunicaciones, como a los proveedores

de servicios de Internet.

O3b permitirá recortar la brecha digital entre un Norte acostumbrado ya a coexistir con el

iPhone, el iPad y las tabletas electrónicas y un Sur que vive al margen de las tecnologías de la

información y la comunicación. "No tener acceso a banda ancha tiene consecuencias económicas y

sociales", dice José Luis Gárate, director de desarrollo de Negocio de Astra. "La gran ventaja del

satélite es la cobertura y la simultaneidad. Puede llevar señal a miles de millones de personas. Es

la única infraestructura que cubre el territorio de manera homogénea y con la misma calidad de

servicio", explica Gárate.

Fundada por Greg Wyler, O3b puede hacer posible que millones de personas de más de 150 países

emergentes entren en el mundo digital y se conecten, a bajo coste y alta velocidad con el resto del

mundo. El sueño del Internet global.

Fuente: elpais.com