Según Irrigación

Super Niño: el río Mendoza se prepara para un caudal atípico tras las nevadas

El Departamento General de Irrigación proyecta caudales superiores a la media para el río Mendoza y genera alivio para el riego agrícola

Las nevadas históricas, intensificadas por el fenómeno de El Niño, prometen duplicar el caudal del río Mendoza para riego. El Departamento General de Irrigación proyecta caudales que superarán los promedios, obligando a replantear el manejo del recurso y trayendo un alivio significativo para el sector productivo tras una década de sequía.

La inyección de agua garantizará el recurso para viñedos, frutales y cultivos hortícolas durante los meses de calor, permitiendo a los productores proyectar una temporada con menor estrés hídrico y mejores rindes en las cosechas.

El "Super Niño" y su impacto en las nevadas

El superintendente general de Irrigación, Sergio Marinelli, explicó que las precipitaciones son consecuencia directa del fenómeno climático global, que este año está definido por el "Super Niño". "Es el único que tiene la posibilidad de medirlo a través de la temperatura del océano. Ese juego de presiones hace que aumenten las nevadas o las masas de aire", detalló el funcionario.

"Es el único que tiene la posibilidad de medirlo a través de la temperatura del océano. Ese juego de presiones hace que aumenten las nevadas o las masas de aire", detalló el funcionario.

Un volumen histórico en la montaña

Los números que maneja el organismo encargado de administrar el agua en Mendoza son contundentes y traen alivio a los oasis productivos.

En un año medio tenemos aproximadamente 1.300 hectómetros cúbicos (hm3) en el río Mendoza, mientras que este año ya tenemos en la cordillera casi el doble, unos 2.600 hectómetros y todavía no finalizan las nevadas.

Para dimensionar la magnitud de la reserva, el titular de Irrigación hizo una comparación gráfica: "El Dique Potrerillos tiene una capacidad de 390 hm3 y allá en la cordillera tenemos 2.600 hectómetros. Es decir, diez veces más".

Históricamente, el sistema requiere unos 800 hm3 fijos para garantizar el agua potable de la población y otros 550 hm3 para el resto de los usos, principalmente agrícolas. Este año, el caudal excederá esas necesidades.

En términos agronómicos, el escenario hídrico tendrá un impacto positivo en las fincas. Al contar con un mayor y sostenido escurrimiento en los canales, los regantes tendrán garantizados sus turnos de riego sin recortes.

¿Se desperdicia el agua en el río?

Con el inminente inicio de la primavera y el verano, el deshielo se cruzará con la temporada de lluvias, lo que exigirá una gestión muy fina de los embalses y escurrimientos. "Este año va a haber que trabajar preventivamente", anticipó Marinelli.

Frente al abundante escurrimiento, el superintendente derribó un mito sobre el supuesto desperdicio del recurso. "Cuando dicen 'es un desperdicio cómo dejan que tiren el agua al río'... el agua en el río es cuidar el ecosistema, es rellenar los acuíferos, es darle agua a los humedales. Un año como este paga de alguna manera, recompone toda la cadena de humedales por lo que no pasó en toda la sequía", sentenció.

En pocas palabras

  • Nevadas históricas: el fenómeno de El Niño duplicará el caudal del río Mendoza para riego agrícola.
  • Proyección de caudales: Irrigación proyecta caudales superiores a la media, un alivio tras una década de sequía.
  • Gestión del recurso: se necesitará una gestión fina de embalses y escurrimientos ante el abundante caudal.
Resumen generado por Thinkindot AI

Temas relacionados: