Belén Escudero es mendocina, amante de la montaña y fundadora del proyecto "Mujeres a la Cumbre". Junto a su esposo había planificado un viaje a Roma hace meses, sin imaginar que el destino le depararía un momento único: estar en el Vaticano justo cuando se inicia el cónclave y el día en que comienza la elección del nuevo Papa.
“Estoy en plena misa del cónclave viviendo un momento increíble”, relató Belén a Diario UNO, aún conmovida. Desde la Basílica de San Pedro, envió su testimonio con palabras cargadas de asombro: “Vi a los 138 cardenales, de los cuales uno será el Papa”.
El Vaticano lucía colmado. “Hay muchísima gente en Roma. Está lleno, lleno de periodistas por todas partes. Han puesto lugares estratégicos para que esperen el humo blanco”, describió. Pero lo más impactante fue lo que vivió puertas adentro del templo sagrado.
“Nosotros llegamos muy temprano sin saber que había misa, ni a qué hora, ni nada. Y nos dejaron entrar hasta el fondo. Nos dieron el rosario. Después se juntaron todos los cardenales como a nuestra derecha, en unas salitas donde estaban rezando. Luego salieron y se pusieron estas cosas blancas en la cabeza (sic), y ahí empezaron a caminar hacia sus lugares al frente de la iglesia”, relató.
Para Belén, fue una experiencia profundamente espiritual: “Había gente de todas partes. Nos dieron el librito con las canciones de la misa. La verdad que fue muy emotivo. No nos quedamos hasta el final, duraba dos horas, pero lo que se sentía ahí era impresionante”.
La vida entre cumbres, viajes y un cónclave inesperado
Belén Escudero no es solo una viajera apasionada, sino también una mujer que encontró en la montaña su vocación. En 2013, tras un viaje al Kilimanjaro, fundó "Mujeres a la Cumbre", un proyecto que promueve expediciones femeninas con un sentido transformador.
La montaña es su lugar en el mundo desde los 14 años. “De chica me escapaba de mi realidad y me iba a la montaña. Hoy no es mi vía de escape, sino mi espacio de crecimiento. Es donde me purifico, reflexiono y me pasan cosas. Todo me pasa en la montaña”, dice.
Lo cierto es que el destino la llevó este miércoles al lugar donde todo el mundo tiene puesta la mirada: el cónclave que decidirá al sucesor de Jorge Bergoglio.
Desde Roma, en un día que quedará en la historia de la Iglesia Católica, Belén se mostró feliz y agradecida. “Es un regalo estar acá, vivir esto. No lo voy a olvidar nunca”.







