El equilibrio de la naturaleza es fácil de romper, pero difícil de restaurar. Un ejemplo de ello, es el caso de un animal emblemático de América del Sur. Se trata del pecarí de collar (Pecari tajacu), un mamífero similar a un jabalí.
Tras 123 años, una especie emblemática se expande por América del Sur y entusiasma su recuperación
El éxito del programa para recuperar al pecarí de collar, extinguido hace más de 100 años, se extiende hasta 2025 con fases de aclimatación y dispersión controlada.
El último registro concreto de la especie en Uruguay databa de 1894. La principal presión que habría provocado su desaparición fue la caza, aunque también pudieron influir la transformación del hábitat y otros factores. Durante décadas, este animal permaneció ausente de la fauna uruguaya.
Especie recuperada en América del Sur: el pecarí de collar vuelve a prosperar tras un siglo
El regreso comenzó a prepararse mucho antes de la liberación. El Bioparque M’Bopicuá, ubicado en el departamento de Río Negro, comenzó a trabajar con la especie a partir de animales trasladados desde Argentina y logró reproducirlos durante años en cautiverio. El objetivo era formar una población que pudiera regresar al medio silvestre de esta región de América del Sur.
En junio de 2017, el proyecto concretó la reintroducción experimental en el departamento de Paysandú. Un trabajo técnico registra la liberación de 140 ejemplares adultos, criados en el Bioparque M’Bopicuá, después de controles sanitarios, estudios genéticos, evaluación del hábitat y las autorizaciones correspondientes. Las autoridades uruguayas, por su parte, informaron públicamente en julio de ese año sobre la liberación de casi 100 ejemplares en dos etapas. En 2018, nacieron las primeras crías de estos animales.
¿Por qué esta especie es fundamental para este parque de América del Sur?
Aunque el parque está protegido y cuenta con árboles exóticos y nativos, la selva estaba perdiendo diversidad. Los árboles nativos con semillas grandes, como la palmera jussara, no podían reproducirse adecuadamente porque ya no quedaban animales de gran tamaño en el ecosistema que ingirieran las semillas, las transportaran y las dispersaran a través de sus excrementos.
Por otro lado, gracias a esta especie el suelo de las zonas de liberación ha muestro un cambio radical. El comportamiento de “hocicar”, es decir, escarbar la tierra con el hocico, ha aireado el sustrato, disminuido la densidad de plantas invasoras y permitido que semillas de palmeras nativas, que antes se pudrían en la superficie, germinen con éxito.
En 2026, a casi una década de la reintroducción, el pecarí de collar continúa formando parte de los programas de conservación de fauna nativa de Uruguay. El proyecto logró que la especie volviera a reproducirse en libertad, aunque no existen datos públicos recientes que permitan establecer con precisión cuántos ejemplares sobreviven actualmente en la población reintroducida de Paysandú.
El regreso, sin embargo, no estuvo libre de amenazas. Poco después de la liberación, las autoridades detectaron casos de caza de los animales reintroducidos y llegaron a detener a personas identificadas como responsables. El monitoreo continuó mediante recorridas y cámaras trampa para evaluar la adaptación de la nueva población.
En pocas palabras
- Pecarí reintroducido: El pecarí de collar ha sido devuelto al Parque Nacional de Tijuca en Río de Janeiro tras una ausencia de más de 100 años.
- Rol ecológico vital: La especie es crucial para la dispersión de semillas de árboles nativos, contribuyendo a la biodiversidad del bosque.
- Desafíos actuales: Se implementan medidas para evitar conflictos con humanos y asegurar la adaptación del animal a su hábitat reintroducido.

