Los cambios de humor en una pareja puede afectar la relación con el paso del tiempo, por eso encontrar la clave para mantenerse ante los problemas más habituales puede ser que cada uno tenga su casa y solo ayudarse en ciertas tareas. Tal como esta pareja salteña.
A 3500 metros sobre el nivel del mar, en los Valles Calchaquíes de Salta, esta pareja encontró la clave para una relación de medio siglo: vivir en chozas separadas.
Tienen tres hijos y hace 50 años que viven en montañas separadas para no verse los días de mal humor+
Juan y Antolina son una pareja que vive el amor en las alturas. Él, en una montaña; ella, en la de enfrente. En el medio, un camino de tierra que los une para demostrar que el amor no necesita de la misma vista todos los días.
La historia de esta pareja no es la típica romántica de película, sino más bien una forma de resiliencia, de libertad, compromiso y de una conexión tan profunda que ni la distancia física logra derrocarlos.
Su vida va en contra del ritmo actual por las mañanas, Juan cruza la montaña para ayudar a Antolina a pastorear las cabras y ovejas. Juntos, se dedican a las tareas del campo correspondientes, a cuidar de los animales y de sus huertas y también de muros de piedra que construyen con sus propias manos.
En ninguina de las dos casas tienen electricidad ni agua corriente. Hablarse entre ellos sin verse cara a cara es imposible y ante la pregunta ¿Cómo pueden vivir así? La respuesta es: "Mejor allá, para poder durar más. Así no nos vemos los días de mal humor’”.
Juan y Antolina llevan 50 años juntos, pero no parecen haber perdido la chispa. La ronrisa de ambos aún es un lenguaje que rompe cualquier barrera pese a la distancia.
En pocas palabras
- Pareja en Salta: Viven en casas separadas en montañas distintas desde hace 50 años.
- Clave del éxito: Encuentran que la distancia ayuda a mantener la relación sin conflictos.
- Vida cotidiana: Comparten tareas en el campo y animales, a pesar de la separación física.






