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Sacaron 52 autos de un río en una operación inédita de limpieza: dos años después son un ejemplo a seguir

Más de 50 automóviles fueron extraídos de los ríos Allegheny y Monongahela en Pittsburgh, revitalizando ecosistemas y sirviendo de ejemplo para futuras limpiezas.

En una operación crucial para el ambiente, una organización ambientalista logró retirar más de 50 automóviles que habían sido arrojados o arrastrados hacia dos ríos de Pittsburgh desde la década de 1950. La limpieza permitió recuperar parte de estos ecosistemas y reducir la presencia de residuos y estructuras metálicas.

En agosto de 2024, la organización ambientalista Living Lands & Waters retiró 52 vehículos abandonados de los ríos Allegheny y Monongahela, en Pittsburgh. Muchos de los autos llevaban décadas en el fondo, ocultos bajo el agua y el lodo. Dos años después, en 2026, los efectos de aquella intervención comienzan a hacerse cada vez más visibles en la naturaleza.

¿Por qué los autos terminaron en el río?

Una de las grandes sorpresas de la operación fue la cantidad de vehículos antiguos, principalmente de las décadas de 1950 y 1960, encontrados en el río Allegheny. En aquellos años, existía un gran estacionamiento público al aire libre junto al río que no contaba con barreras de contención. Durante fuertes tormentas o inundaciones, la crecida del agua podía arrastrar los vehículos estacionados directamente hacia la corriente, donde terminaban hundidos.

Pero las inundaciones no fueron la única explicación. Históricamente, los ríos profundos también fueron utilizados para ocultar vehículos vinculados con delitos. Algunos de los autos recuperados habían sido arrojados de manera intencional. Además, durante buena parte del siglo XX, deshacerse ilegalmente de un automóvil viejo o dañado arrojándolo al río era una práctica utilizada para evitar los costos de su disposición.

¿Cómo sacaron estos autos del río?

Encontrar los vehículos tampoco fue una tarea sencilla. Muchos estaban completamente sumergidos en aguas turbias y cubiertos por capas de lodo de varios metros de profundidad, por lo que no podían localizarse a simple vista. Para identificarlos, los equipos utilizaron sonar de barrido lateral (side-scan sonar) desde embarcaciones. El sistema permite mapear el fondo del río mediante ondas sonoras y detectar estructuras que permanecen ocultas bajo el agua.

Una vez localizados los automóviles, los buzos descendieron en las aguas frías y oscuras de los ríos Allegheny y Monongahela. Debían identificar los vehículos entre el lodo, comprobar que no hubiera restos humanos en su interior y sujetar cables de acero a las partes más resistentes de cada estructura. Luego, una barcaza industrial equipada con maquinaria de gran tonelaje permitió izarlos hasta la superficie.

El resultado de la operación también ayudó a impulsar nuevas iniciativas de limpieza en Pittsburgh. En 2026, la ciudad y la policía pusieron en marcha un plan para retirar más de 150 vehículos abandonados de calles y vecindarios, con el objetivo de mejorar el espacio urbano y recuperar lugares de estacionamiento. A esto se sumó la iniciativa UpKeep, un fondo y acuerdo de 20 años destinado a mantener limpios los frentes fluviales de los tres ríos que atraviesan la ciudad.

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