Historia

Quisieron convertir el desierto en el granero del mundo: 72 años después, el suelo todavía paga el precio

El ambicioso plan de la Unión Soviética para convertir el desierto de Asia Central en un granero mundial fracasó, dejando el suelo degradado y erosionado tras 72 años.

En 1954, la Unión Soviética lanzó una de sus mayores apuestas agrícolas. Se trataba de transformar millones de hectáreas similares al desierto en Asia Central en campos de cultivo. El objetivo era producir trigo a gran escala y convertir una región marcada por la escasez.

La campaña modificó de forma profunda un territorio adaptado durante siglos a condiciones extremas. Décadas después, aquella transformación todavía pesa sobre una tierra que nunca fue pensada para soportar semejante presión agrícola.

La URSS quiso hacer fértil el desierto: 72 años después, la tierra sigue degradada

En 1954, la Unión Soviética lanzó la Campaña de las Tierras Vírgenes, impulsada por Nikita Jrushchov para aumentar la producción de trigo. El proyecto se concentró principalmente en Kazajistán, Siberia y otras regiones áridas y semiáridas. Entre 1954 y 1963, unas 45 millones de hectáreas de estepas y pastizales fueron convertidas en tierras de cultivo. Solo en el norte de Kazajistán se araron alrededor de 23 millones de hectáreas.

La apuesta produjo resultados rápidos. En 1956, las regiones de las Tierras Vírgenes alcanzaron una cosecha de unos 64 millones de toneladas de cereales. La expansión agrícola de ese período provocó, según estimaciones científicas, unas 1.6 gigatoneladas de emisiones de carbono entre 1950 y 1965. Tras la caída de la URSS en 1991, grandes extensiones fueron abandonadas y parte de esas tierras volvió a convertirse en pastizal.

Un suelo sin vida

Las consecuencias más visibles hoy están en el deterioro de los suelos. En Kazajistán, unos 30 millones de hectáreas de tierras agrícolas están afectadas por la erosión, según datos oficiales recientes. De esa superficie, cerca de 24 millones de hectáreas son susceptibles a la erosión eólica, mientras que otras 5 millones están expuestas a la erosión hídrica. La pérdida de la capa fértil reduce la capacidad productiva de la tierra y favorece procesos de desertificación.

El deterioro también se refleja en la fertilidad. El Instituto Estatal de Estudios de Suelos de Kazajistán calcula que la fertilidad potencial de los suelos cayó 17%, mientras que la superficie de suelos salinizados en tierras irrigadas aumentó entre 35% y 37%. El PNUD estima, además, que alrededor del 75% de los suelos agrícolas del país presentan algún grado de degradación por erosión, salinización, desertificación o pérdida de nutrientes.

El problema va más allá de los campos cultivados. Un informe del PNUD señala que 180 millones de hectáreas, equivalentes al 66% del territorio de Kazajistán, están degradadas, además, unos 18 millones de hectáreas están expuestos a erosión por viento y agua.

En pocas palabras

  • Plan soviético: Se intentó transformar millones de hectáreas del desierto de Asia Central en campos de cultivo.
  • Secuelas: El suelo quedó degradado, erosionado y con menor fertilidad tras 72 años de explotación.
  • Impacto actual: Unos 30 millones de hectáreas en Kazajistán sufren erosión, afectando su capacidad productiva.
Resumen generado por Thinkindot AI

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