La respuesta del país parece sencilla, pero ocurre sobre uno de los territorios más difíciles del planeta. Se trata de plantar vegetación donde antes existía un ecosistema acuático para dar nacimiento a un bosque.
De Mar a Desierto: el ambicioso plan de Uzbekistan para plantar un bosque
El Mar de Aral se secó porque la Unión Soviética desvió en los años 60 sus dos principales ríos alimentadores, el Amu Daria y el Sir Daria, para regar cultivos masivos de algodón en el desierto. Al perder su fuente de agua dulce, la evaporación natural superó la entrada de líquido, reduciendo el lago a menos del 10% de su tamaño original y transformándolo en un desierto tóxico.
El retroceso del mar Aral dejó expuestos unos 60.000 kilómetros cuadrados de fondo marino, una superficie que terminó formando el llamado Aralkum. El suelo contiene grandes cantidades de sal y residuos acumulados durante décadas de actividad agrícola. Cuando los vientos levantan ese material, las partículas pueden viajar grandes distancias y afectar la calidad del aire, los cultivos y la salud de las comunidades cercanas.
Transforman el desierto en un bosque
Por eso, Uzbekistán comenzó a transformar parte de ese antiguo fondo marino en una barrera vegetal. Una de las especies principales es el saxaul, un árbol y arbusto nativo de Asia Central capaz de soportar condiciones extremas de sequía y salinidad. Su función no es recuperar el mar, sino fijar el suelo y evitar que el viento se lleve la arena y el polvo.
El esfuerzo ya alcanzó una escala considerable. Según el Banco Mundial, Uzbekistán había plantado más de 1.6 millones de hectáreas con árboles y vegetación resistente a la sequía en la región del Aral. El objetivo es convertir parte del antiguo lecho en una superficie capaz de retener el suelo y reducir la intensidad de las tormentas de polvo.
El problema, sin embargo, excede al ambiente. En Karakalpakstán, la degradación del territorio provoca pérdidas económicas y amenaza actividades como la agricultura y la ganadería. Un programa respaldado por el Banco Mundial, RESILAND Uzbekistan, moviliza 153 millones de dólares para restaurar paisajes degradados, estabilizar los suelos y reducir las tormentas de polvo provocadas por el desierto.
En pocas palabras
- Uzbekistán: Plantó 1.6 millones de hectáreas para frenar el desierto Aralkum.
- Origen: El Aralkum nació de la desecación del Mar de Aral por desvío de ríos en los 60.
- Objetivo: Fijar el suelo con vegetación y reducir tormentas de polvo y sal.


