La gran mayoría de las personas aprendió que el agua hierve a 100 grados Celsius. Sin embargo, este gran dato no es una regla universal. El punto de ebullición del agua cambia y depende de la altura, esto tiene que ver con la presión atmosférica.
No es a 100 grados: este es el punto en el que el agua hierve
El punto de ebullición del agua varía según la altura, siendo 100 °C solo válido al nivel del mar. Descubre a qué grado hierve el agua

No es a 100 grados: este es el punto en el que el agua hierve
Es así que la regla de que el agua hierve a 100 °C solo se aplica al nivel del mar y a medida que aumenta la altura, este punto se reduce. Descubre a qué grado hierve el agua dependiendo de donde te encuentres.
No es a 100 grados: este es el punto en el que el agua hierve
En simples palabras, el agua puede hervir a diferentes grados porque a medida que subimos en altitud, disminuye la presión atmosférica. Y, por tanto, se reduce la presión ejercida sobre un líquido y el punto de ebullición es menor.
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En otras palabras, la ebullición ocurre cuando la presión del vapor del agua iguala la presión atmosférica. En lugares más altos, como montañas o altiplanos, la presión atmosférica es menor debido a la menor cantidad de aire sobre la superficie. Como resultado, el agua alcanza su punto de ebullición a una temperatura inferior a 100 °C
- Al nivel del mar: el agua hierve a 100 °C
- A 2.000 metros de altitud: el agua hierve cerca de los 93 °C
- En la cima del Everest (8.848 m): el agua hierve aproximadamente a 70 °C
¿Cómo afecta el punto de ebullición del agua?
A medida que subimos de altitud, no solo cambia el punto de ebullición del agua, sino que también influye en cómo se cocinan los alimentos. A partir de los 762 metros (2,500 pies), el aire se vuelve más seco y tiene menos oxígeno y presión. Esto afecta el tiempo de cocción de los alimentos, ya que el agua hierve a temperaturas más bajas, y el proceso de cocción se alarga.
Además, las masas (como la de pan o pasteles) crecen más rápido en altitudes de mayor altura. Esto pasa porque los gases que se generan en la masa se expanden más y los líquidos se evaporan más rápido, lo que hace que las masas suban más de lo normal.
Sal, agua y punto de ebullición
Según explica David Calle, impulsor de la plataforma educativa Unicoos y miembro del Consejo de Estrategia de Fundación Aquae, si le echamos sal al agua, hará que tarde más en hervir. Esto pasa porque los iones de la sal dificultan el movimiento de las moléculas de agua. Como resultado, el agua necesita calentarse un poco más para llegar al punto de ebullición. Por ejemplo, poner 58 gramos de sal en un litro de agua hará que hierva a 101°C en lugar de a 100°C.
Ante este dato, además de la presión, otro factor que influye en la temperatura de ebullición del agua es que no es pura. El agua que consumimos contiene sustancias disueltas, como sales minerales, calcio, sodio, sulfatos o bicarbonatos, que hacen que su punto de ebullición cambie