Descansar es imprescindible

Neurociencia: ¿cuál es la mejor hora para irse a dormir?

No dormir el tiempo necesario para reponer energías no sólo hace que nos levantemos cansados, sino que puede provocar problemas de salud, según la neurociencia

Por UNO

Son muchísimas las personas que en todo el mundo sufren algún tipo de trastorno del sueño crónico y grave o que no descansan de forma adecuada, según la neurociencia.

No dormir el tiempo adecuado no solo hace que a la mañana siguiente despertemos sin energía, sino que también puede provocar problemas de salud como enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales, problemas inmunológicos, diabetes u obesidad. Por estos motivos es muy importante irse a la dormir a la hora adecuada, según la Sociedad Española de Neurología.

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Existe una hora adecuada para irse a dormir, según la neurociencia.

Existe una hora adecuada para irse a dormir, según la neurociencia.

La mejor hora para irse a dormir según la neurociencia

La Sociedad Europea de Cardiología realizó un estudio en 2021 para determinar cuál es la mejor hora para irse a dormir. Recabó los datos de 88.000 personas a través de una pulsera especial que registraba su actividad física. La conclusión del informe fue que entre las 22:00 y las 23:00 es la hora ideal para acostarse, ya que disminuyen las probabilidades de desarrollar una enfermedad cardíaca.

Si te vas a dormir entre las 23:00 y las 00:00 el riesgo aumenta un 12% y en un 25% cuando te metes en la cama más allá de la medianoche.

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No dormir a horario puede provocar problemas de salud.

No dormir a horario puede provocar problemas de salud.

Cuántas horas necesita dormir una persona, según su edad

No todas las personas necesitan dormir las mismas horas para levantarse a la mañana siguiente con energía y, más allá de que son muchos los factores que influyen, uno de los más importantes es la edad. Los expertos señalan las horas de descanso que requiere una persona dependiendo de su edad:

  • Recién nacidos (0-3 meses): lo ideal es que duerman entre 14 y 17 horas al día, aunque se considera como aceptable que este tiempo pueda ser de 11 a 13 horas. Pero no debe superar las 18.
  • Bebés (4-11 meses): su tiempo de sueño se sitúa entre las 12 y las 15 horas. No debería ser inferior a 11 o 13 horas, ni superar las 16 o 18.
  • Niños pequeños (1-2 años): no deberían dormir menos de 9 horas ni más de 15 o 16, por lo que en este caso la recomendación de tiempo de sueño diario se sitúa entre las 11 y las 14 horas.
  • Niños en de nivel inicial (3-5 años): el tiempo ideal dedicado a dormir es de 10 a 13 horas, pero no debe ser inferior a 7 ni superior a 12.
  • Niños en edad escolar primaria (6-13 años): en este caso el tiempo de sueño necesario se reduce a 9-11 horas.
  • Adolescentes (14-17 años): lo más adecuado es que duerman de 8,5 a 10 horas diarias.
  • Adultos más jóvenes (18 a 25 años): su tiempo óptimo de sueño es de 7 a 9 horas al día.
  • Adultos (26-64 años): se mantiene el mismo rango de necesidades de sueño que en el caso anterior.
  • Personas mayores (más de 65 años): lo más saludable para ellos es que el sueño ocupe 7 u 8 horas al día. Sin embargo, es frecuente que la calidad del sueño se vea reducida.

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El método de las 7D para dormir bien

Jana Fernández es una experta en sueño y autora del libro "Aprende a descansar". También es responsable del pódcast sobre bienestar y descanso y es quien ha desarrollado el método de las 7D, una regla nemotécnica que pretende guiar hacia una práctica para mejorar el sueño y la calidad de vida en general. Está basada en los siguientes 7 puntos:

  • Decisión: el sueño tiene que ser una prioridad en nuestra agenda y no organizar todo sin tener en cuenta que también necesitamos un descanso.
  • Disciplina: para que el sueño acabe convirtiéndose en un hábito hay que trabajar la disciplina.
  • Dieta y deporte: la alimentación y la actividad física son fuentes de energía para el organismo y también sincronizadores externos del sueño. Por eso es importante saber cuándo y qué comer y cuándo y qué deporte hacer.
  • Dormir: la cama no puede ser la mesa del comedor o de la oficina. Hay que cuidar el dormitorio como si fuera el templo del descanso, que esté oscuro, que sea tranquilo y que tenga la temperatura adecuada.
  • Desconexión: durante el día es fundamental tener momentos de desconexión digital y del trabajo y conectar con nosotras mismas y con las personas que nos rodean.
  • Desacelerar: vivimos rápidamente y necesitamos hacer cada cosa a su ritmo y no pretender acelerarlo todo.
  • Disfrutar: hay que aprender a disfrutar de todo, del trabajo, de las obligaciones, de las pequeñas cosas y también del sueño y el descanso.

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