"Es un delirio"

La pesadilla de los que se hicieron su casa con el IPV y la ley que les busca una salida

“Es un delirio”, “impagable” y “no me va a alcanzar la vida” dicen quienes ya tienen el crédito del IPV. El Gobierno llevó una posible solución a la Legislatura

Virginia pidió $14 millones en 2022. Hoy debe $125 millones. A Santiago le prestaron $8 millones; hoy debe $250 millones. Las cuotas del crédito crecieron por índice de variación salarial… pero los saldos de las deudas también. Son adjudicatarios del IPV Construyo Mi Casa y casos como estos se repiten una y otra vez.

En busca de una solución conveniente para todas las partes, en julio presentaron su reclamo ante el Gobierno. El Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) tomó la posta e intenta terminar con la pesadilla de los ahorristas mediante una ley que ya tiene media sanción en la Legislatura.

El IPV Construyo Mi Casa es un programa con ahorro previo para viviendas de hasta 140 m2.

El IPV Construyo Mi Casa es un programa con ahorro previo para viviendas de hasta 140 m2.

La trampa del sueño de la casa propia

La oportunidad parecía inmejorable: ahorrás 15%, el IPV te financia el otro 85%, construís tu casa, empezás a devolver el crédito al año, con actualización según el índice de variación salarial y un tope de 20% de los ingresos familiares. Pero pasaron cosas y, al poco tiempo, la línea Construyo Mi Casa se volvió una trampa financiera para cientos de familias mendocinas.

Los adjudicatarios aportaron su propio terreno, completaron hasta tres años de ahorro previo y recibieron el crédito hipotecario para construir. Sin embargo, al iniciar la devolución, el mecanismo de actualización que reemplazó a la tasa UVA no resultó tan conveniente…

El problema central derivó de que el CVS no solo incrementó el valor de las cuotas mensuales, sino que multiplicó de forma exponencial el saldo total de la deuda.

Las boletas muestran la evolución de la cuota del crédito hipotecario del IPV: de poco más de $300.000 a más de $1.400.000 en solo dos años.

Las boletas muestran la evolución de la cuota del crédito hipotecario del IPV: de poco más de $300.000 a más de $1.400.000 en solo dos años.

El testimonio de los adjudicatarios refleja la magnitud del problema. A Santiago le otorgaron un préstamo de $8 millones en 2022. Cuando empezó a devolver el crédito en 2023, la cuota era cercana a los $180.000, pero con el avance de las actualizaciones, trepó a más de $1.000.000 y su saldo adeudado escaló hasta alcanzar los $250 millones.

“Cada vez que pago una cuota, la deuda me crece $6 millones”, cuenta, y sufre.

"Ni adelantando cuota te baja el saldo. Tengo 45 años y nunca voy a poder escriturar. No me va a alcanzar la vida para pagar la casa", dice Virginia, a quien el crédito del IPV le alcanzó para el 60% de su vivienda y ahora debe 9 veces más de lo que le prestaron.

Diego también reclama: "Al cabo de 2 años -y con la cuota al día- debés dos casas enteras". "El sistema está previsto para nunca dejar de pagar", dice a su vez Gustavo, porque a medida que avanza el tiempo la deuda se agranda en lugar de achicarse. "Es un delirio el sistema de devolución", agrega Hugo, quien aconseja a futuros adjudicatarios interiorizarse bien antes de tomar el préstamo.

Para amortiguar la cuota, una propuesta fue extender el plazo de devolución hasta los 30 años, pero la alternativa capitaliza intereses y no soluciona el problema de fondo: “No vamos a llegar vivos a saldar la casa”.

Otro caso: la cuota del crédito del IPV pasó de $175.000 a $841.658.

Otro caso: la cuota del crédito del IPV pasó de $175.000 a $841.658.

Adjudicatarios organizados

Mientras las deudas se tornaban "impagables" y que crecían a pesar del cumplimiento puntual de los pagos, un colectivo de unos 120 adjudicatarios del IPV decidió organizarse y formalizar un reclamo.

Lo que cuestionan es que el CVS utilizado es un promedio nacional que no contempla la realidad de las paritarias e ingresos reales en Mendoza; mientras que, por otra parte, señalan que la falta de desglose claro en las boletas entre capital e intereses les impide conocer su deuda real y que las refinanciaciones ofrecidas solo postergan el problema acumulando intereses a futuro.

En su planteo legal, los adjudicatarios encuadraron la situación en la Teoría de la Imprevisión (artículo 1.091 del CCyCN), el Principio de Buena Fe y la Doctrina del Esfuerzo Compartido, argumentando que la distorsión económica resultaba un hecho extraordinario que no debía recaer únicamente sobre el hombro de las familias. A partir de esa fecha, los beneficiarios comenzaron a abonar sus boletas bajo la figura de "pagos bajo expresa reserva de derechos y en protesto", buscando resguardar su titularidad habitacional sin convalidar el cálculo de la deuda.

Desde el IPV no llegó una respuesta formal en sede administrativa, pero sí llegó por otra vía: la legislativa.

La solución del IPV para terminar con la pesadilla

El propio Gustavo Cantero, presidente del IPV, reconoció abiertamente la distorsión generada por el esquema indexatorio: “Con este crédito pasó lo que pasa con las unidades de mediciones. El saldo de cancelación supera el valor de mercado de la vivienda”.

Las cuotas de este crédito del IPV se devuelven ajustadas por el índice de Variación Salarial (CVS) y no pueden superar 20% de los ingresos familiares.

Las cuotas de este crédito del IPV se devuelven ajustadas por el índice de Variación Salarial (CVS) y no pueden superar 20% de los ingresos familiares.

Frente a este escenario, el Ejecutivo envió a la Legislatura provincial un proyecto para modificar la Ley 4.203 y otorgar una vía de salida a los adjudicatarios.

El proyecto ya recibió el aval de la Cámara de Diputados y avanzó al Senado para su tratamiento.

La norma faculta al Directorio del IPV a recalcular y readecuar el saldo de capital adeudado tomando como tope el costo de reposición de la vivienda en el mercado actual o el valor del crédito, aplicando estrictamente el que resulte menor.

De esa manera busca reestructurar los saldos finales para aquellos créditos donde los índices de actualización hayan provocado un desfasaje desproporcionado en comparación con el valor real del inmueble.

En las puertas de una nueva licitación del programa IPV Construyo Mi Casa, la iniciativa busca devolver cierta proporcionalidad al sistema, garantizando que el esfuerzo de las familias al pagar el crédito se traduzca en una reducción efectiva de la deuda y no en una carga financiera para toda la vida.

"Esperamos tener la ley en 15 días", confió Cantero este lunes en diálogo con la prensa.

En pocas palabras

  • Créditos IPV: familias reclaman que las cuotas y deudas de sus casas se multiplicaron exponencialmente.
  • Ley provincial: buscan frenar la pesadilla con una ley que recalcule la deuda al valor de mercado.
  • Solución legislativa: el proyecto ya tiene media sanción y faculta al IPV a readecuar los saldos adeudados.
Resumen generado por Thinkindot AI

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