En algún momento de la mañana, Alicia aparece en una escuela mendocina. Lleva su vestido, entra en un aula y empieza a hablar con los adolescentes sobre algo que ya no tiene nada que ver con el País de las Maravillas. Esta Alicia conoce la soledad, sabe lo que significa sentirse incomprendida y tiene una historia propia para contar. También sabe que algunas palabras pueden lastimar y que otras pueden ayudar. Por eso, cuando llega a una escuela, habla de bullying, de lo que vivió y de cómo logró salir adelante.
Detrás de ese personaje está Antonella Gioacchini, profesora de Lengua y Literatura, licenciada en Literatura Infantil y Juvenil y actualmente estudiante de una maestría profesional en Lengua y Literatura. Pero para entender su historia hay que olvidarse por un rato de los títulos y seguir a Alicia. Porque la mujer que hoy se pone el vestido y sale a recorrer colegios nació primero en los libros, cuando Antonella imaginó qué podía pasar si la protagonista de Lewis Carroll dejaba el País de las Maravillas y aparecía, nada menos, que en Mendoza.
La respuesta terminó convertida en un cuento y después en una obra de teatro. En su versión mendocina, Alicia llega perdida a una provincia y a un país que no conoce. Se cruza con un policía, intenta explicarle quién es y habla de sus amigos, el Sombrerero Loco y el Conejo Blanco. Como nadie entiende demasiado de qué está hablando, la situación se complica hasta que finalmente comprueban que Alicia está bien y la dejan en libertad. Entonces comienza otra aventura: buscar trabajo, reencontrarse con su gente y descubrir una Mendoza que, de a poco, termina queriendo.
El bullying, el tema que aborda la Alicia en el País de las Maravillas mendocina
La elección del personaje tampoco fue casual. Antonella trabaja desde hace años con adolescentes y conoce ese universo de cerca. Cuando imaginó llevar uno de sus cuentos al teatro, Alicia apareció casi de inmediato. Había algo de pertenencia en esa decisión: una protagonista conocida por generaciones enteras, pero instalada en escenarios que los chicos reconocen como propios. En la historia, Alicia y sus compañeros llegan incluso a encontrarse en lugares de Mendoza que forman parte de la vida cotidiana de los estudiantes.
La obra Alicia en Mendoza nació así, casi de rebote. Antonella no es actriz ni había estudiado esa formación, pero reunió un elenco, convocó a personas cercanas y se animó a poner el proyecto en marcha. Entre julio y agosto del año pasado comenzó a prepararlo y en septiembre llegaron las primeras funciones. Después vino el verdadero salto: durante un mes y medio realizó más de 13 funciones y llevó a Alicia a otras tantas instituciones educativas.
Pero el personaje todavía tenía otro camino por recorrer. Este año Alicia apareció en una nueva propuesta, esta vez vinculada directamente con una problemática que atraviesa a las escuelas: el bullying.
Alicia en el mundo del bullying no es exactamente una obra de teatro. Es una intervención artística en la que Alicia habla en primera persona de lo que le ocurrió cuando llegó a Mendoza, cuenta qué tipos de bullying vivió en la escuela, quién la hizo sentir mal y cómo pudo salir adelante. La historia no termina con una moraleja pronunciada desde arriba, sino con una conversación. En un momento aparece también el chico que le hizo bullying, ambos pueden hablar de lo sucedido y terminan haciendo las paces.
El bullying y el "buzón de las palabras que sanan"
Después llega una de las partes que más involucra a los adolescentes. Alicia lleva un buzón al que llaman “el buzón de las palabras que sanan”. Allí los chicos dejan aquello que les hubiera gustado escuchar cuando se sintieron solos, tristes o mal, o escriben qué le dirían a alguien que está atravesando una situación parecida. Luego esas palabras se comparten entre los estudiantes y los adultos que participan de la jornada.
La propuesta nació a partir de una directora de una de las escuelas donde Antonella trabaja. Coincidió con las jornadas de reflexión sobre bullying y la idea de llevar a Alicia a ese terreno terminó tomando forma. Así, el personaje que había comenzado como una adaptación literaria se convirtió en una herramienta para conversar con los adolescentes sobre problemas concretos de su vida cotidiana.
Hay algo que Antonella observa especialmente en esos encuentros: muchas veces los chicos sienten que los adultos no comprenden del todo lo que les pasa. También que el lenguaje adulto puede quedar lejos de la manera en que ellos piensan, hablan y se relacionan. Por eso Alicia funciona como un puente. Es un personaje conocido, divertido y cercano, pero al mismo tiempo puede entrar en conversaciones difíciles sin hacerlo desde un discurso solemne.
Ese puente entre los clásicos y los jóvenes también está en sus libros. Antonella es autora de una colección que trabaja justamente con personajes conocidos y los coloca en situaciones nuevas. Reinventando Mundos comenzó con 18 cuentos y ahora tendrá una nueva edición que reunirá esos relatos y sumará cuatro inéditos, para completar un volumen de 22 cuentos juveniles. La nueva edición estará a cargo de Ediciones Culturales Mendoza e incluirá ilustraciones renovadas.
Bullying: Historias y personajes que cambian de época y aparecen en escenarios argentinos
Sus historias toman personajes de cuentos tradicionales y los hacen crecer, cambiar de época y, muchas veces, aparecer en escenarios argentinos. Caperucita ya no es aquella niña que cruza ingenuamente el bosque: creció, hizo terapia y decide mandar a su madre en su lugar. Hansel y Gretel están a punto de cumplir 15 años y todavía cargan con el rencor de haber sido abandonados. Pinocho se enoja con Gepetto y decide convertirlo en madera para siempre.
La colección también tiene un segundo mundo, más desopilante, en el que los personajes se mezclan y las historias conocidas aparecen deformadas con humor. Allí puede aparecer, por ejemplo, un “Parrishotter”, una versión argentina y desafortunada de Harry Potter, o personajes que terminan recorriendo distintos lugares del país. Alicia, en cambio, cae en Mendoza y desde allí empieza su propia aventura.
Antonella lleva años trabajando con adolescentes y esa experiencia atraviesa tanto sus libros como sus propuestas escolares. Es profesora de Lengua y Literatura, licenciada en Literatura Infantil y Juvenil y participa en ferias y encuentros literarios. Sus obras fueron presentadas en la Feria del Libro de Mendoza, en Rosario y en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
Alicia se prepara para subir otra vez al escenario
Ahora, además, Alicia se prepara para subir por primera vez a un escenario del Espacio Cultural Julio Le Parc con Alicia y el Inventor Loco, una obra infantil que funciona como precuela de Alicia en el País de las Maravillas. Allí la historia retrocede para contar cómo nace Alicia, quién es, cómo descubre los sentimientos, los pensamientos y la imaginación, y cómo empieza a construir ese país maravilloso que después todos conocerán.
Así, aquella profesora que trabaja con literatura juvenil terminó creando una Alicia que ya no vive solamente entre las páginas de un libro. Tiene vestido, voz, escenario y un mapa propio de Mendoza. Entra a las escuelas, conversa con chicos, escucha sus palabras y deja otras para que ellos se las lleven.
Quizás ahí esté la verdadera transformación del personaje: Alicia salió del cuento para encontrarse con adolescentes que también están tratando de entender el mundo. Y en ese viaje encontró una nueva manera de hacer lo que Antonella viene haciendo desde hace años: acercar los libros, los clásicos y la imaginación a la vida cotidiana.
En pocas palabras
- Antonella Gioacchini: adaptó el personaje de Alicia a Mendoza para hablar de bullying en escuelas.
- Intervención artística: Alicia narra experiencias propias y genera diálogo sobre el acoso escolar.
- Herramienta de diálogo: el "buzón de las palabras que sanan" fomenta la expresión y comprensión entre adolescentes.



