Su hijo murió en un centro para tratar adicciones y lleva 6 años buscando justicia

"No debe haber nada en el mundo más difícil que seguir respirando cuando perdés un hijo", asegura Myriam Lucero, quien desde el 14 de junio del 2013, hace todos los días de su vida un esfuerzo para juntar aire en sus pulmones y seguir adelante.

Ese 14 de junio, esta mujer mendocina que reside en el barrio La Gloria, de Godoy Cruz, fue informada de que su hijo Saulo Rojas, de 22 años, se había suicidado en la clínica para el tratamiento de las adicciones San Camilo,  ubicada en Pilar,  provincia de Buenos Aires.

Al día siguiente era el Día del Padre. Myriam lo pasó enterrando el cuerpo de Saulo, un cuerpo que se convirtió, inmediatamente, en semilla. Porque con su muerte, en condiciones extremadamente dudosas, se abrió un debate sobre los horrores que se vivían en esta institución y una causa judicial que está por llegar a juicio oral y público.

Al mismo tiempo, la gesta de Myriam por conseguir justicia para su hijo, también se desplegó en otras instancias. Ella es ahora una referente social en su comunidad. Lo que hace es bregar para que las terapias para superar las adicciones se realicen respetando los derechos humanos de quienes las padecen.

Este sábado, y al cumplirse seis años de la muerte de Saulo, el barrio La Gloria lo va a recordar con una jornada artística y de prevención, centrada en la salud de niños, niñas y adolescentes.

El caso

En el 2012, y en los muchos intentos por ayudar a su hijo,  Myriam judicializó el caso para que el Estado se hiciera cargo del tratamiento. Como en la provincia no había centros de rehabilitación que cumplieran las condiciones que necesitaba el joven (quien además era diabético e insulinodependiente) Saulo fue derivado a clínica de Pilar.

Ella cuenta que acompañó personalmente a Saulo y desde el minuto cero, todo le pareció extraño, sórdido. Los rostros de los demás chicos que integraban la comunidad terapéutica. El trato de los profesionales.

"Me fui sin poder darle un beso a mi hijo. Por orden del director terapéutico -y uno de los imputados por la causa- Alejandro Jacinto". "Me fui sin poder darle un beso a mi hijo. Por orden del director terapéutico -y uno de los imputados por la causa- Alejandro Jacinto".

Myiram LuceroMadre de Saulo Rojas

Luego de casi un año de estar internado allí, le dijeron que Saulo se había suicidado. Ella sospechó de que la versión que le dio el director de la Institución, Martín Iribarne, no era creíble y recurrió a la justicia.

En medio de este proceso, conoció al periodista porteño Pablo Galfre, que estaba investigando sobre torturas, violaciones a los derechos humanos y abandono de personas en esta y otras comunidades.

Galfre aportó su investigación a los abogados de Myriam, y de a poco, fueron cayendo los velos que ocultaban lo que realmente ocurría en San Camilo. 

Una trama oscura

Cuando la historia fue saliendo a la luz, se demostró que el día de su supuesto suicidio, Saulo había sido encerrado en una celda de castigo.

La habitación sólo poseía un colchón húmedo y una pequeña ventana sin vidrios, a pesar de las bajas temperaturas. También se descubrió que no se le había brindado a Saulo la medicación que necesitaba para vivir. 

Pero lo más significativo fue que un testigo escuchó como Ángel Súñez, el guardia a cargo y quien  debía cuidar de su integridad, le pateaba la puerta y lo insultada, porque el chico pedía ayuda llorando.

Luego, no se escuchó más ningún lamento. Más tarde,  Saulo fue hallado sin vida, ahorcado con un cinturón y pendiendo de una ventana que tenía solo un metro de altura.

A un paso del juicio oral

Desde entonces, el caso ha avanzado de diferentes maneras. Por un lado, se cerró la comunidad San Camilo, y 63 internos que permanecían allí fueron derivados a otros destinos. 

Por otro, y según contó el periodista que investigó el caso, Pablo Galfre, la causa fue elevada a juicio fines del año pasado. Hubo tres audiencias preliminares donde los procesados, Iribarne, Jacinto y Súñez, ofrecieron suspender el juicio a prueba, a cambio de una probation y un resarcimiento económico para Myriam Lucero.

El ofrecimiento no fue aceptado, la defensa apeló y actualmente, esperan que esa instancia se resuelva para que el proceso judicial continúe.

Myriam Lucero explicó cuál fue la principal razón para insistir en la investigación. 

"Todos los chicos que estuvieron en San Camilo deben tener la posibilidad de declarar, porque los hicieron callar tanto tiempo. A muchos no les creyeron ni en sus familias cuando contaban que les pegaban, los encerraban, no les daban de comer y los sobremedicaban". "Todos los chicos que estuvieron en San Camilo deben tener la posibilidad de declarar, porque los hicieron callar tanto tiempo. A muchos no les creyeron ni en sus familias cuando contaban que les pegaban, los encerraban, no les daban de comer y los sobremedicaban".

En busca de la Ley Saulo

Myriam trató de mitigar el dolor por la muerte de Saulo dándole un sentido altruista a la pérdida.

"Nadie me va a devolver a mi hijo. Pero quiero que otros chicos y chicas no pasen por lo que él pasó. Lo primero que logramos es el cierre de San Camilo. Un manicomio menos". "Nadie me va a devolver a mi hijo. Pero quiero que otros chicos y chicas no pasen por lo que él pasó. Lo primero que logramos es el cierre de San Camilo. Un manicomio menos".

Sin embargo, ella quiere seguir adelante. "Muchas de las personas que me han ayudado en esta lucha, quieren una Ley Saulo. La intención de esta ley es que los tratamientos para las adicciones se respalden en los derechos humanos de los pacientes, y que las internaciones no se den en lugares de encierro y que  no se conviertan en crónicas", sostuvo.

"Todos los jóvenes que tengan problemas de adicciones deben tener los mismos derechos, los de bajos recursos y los que no. Pero se señala más al pibito de musculosa y gorra, que al que va de traje". "Todos los jóvenes que tengan problemas de adicciones deben tener los mismos derechos, los de bajos recursos y los que no. Pero se señala más al pibito de musculosa y gorra, que al que va de traje".

Curar desde el arte

Cada vez que se acerca el 14 de junio, el mundo alrededor de Myriam se oscurece un poco más. Entonces, pensó en que este año fuese diferente. "Empecé a plantearme qué hacer para recordar a mi hijo, y me di cuenta que en frente de mi casa hay un paredón enorme. Me dije por qué no convocar a jóvenes para pintar un mural, como lo han hecho otras madres, que perdieron hijos víctimas de gatillo fácil, por ejemplo, y esta propuesta tuvo éxito".

Pero la propuesta no se estancó ahí. Con la gente del Centro de Apoyo Escolar del barrio, propusieron una jornada para promoción de la salud de niños, niñas y adolescentes y jóvenes. Ambas actividades se harán este sábado y van a participar integrantes del Sedronar, y de distintas fundaciones de promoción de la salud, que harán controles odontológicos, medición de glucemia y testeos rápidos de HIV. 

Para concluir, la madre de Saulo señaló que el tratamiento de las adicciones sigue siendo una asignatura pendiente en la provincia. 

"Espero que la muerte de mi hijo sirva para algo, yo la vivo como si fuera ayer. Todos venimos a esta vida para cumplir alguna función, la de él fue sacar a la luz este sistema de torturas que muchos jóvenes padecen". "Espero que la muerte de mi hijo sirva para algo, yo la vivo como si fuera ayer. Todos venimos a esta vida para cumplir alguna función, la de él fue sacar a la luz este sistema de torturas que muchos jóvenes padecen".