(Editado por Marcos Barrera) Un hombre y su novia disfrutaban una tarde de playa donde, además de surfear, celebraban aniversario, sin embargo todo terminó mal luego del temporal de viento y tormenta que azotó a Mar del Plata el pasado viernes.
Fue a surfear y terminó con una sombrilla incrustada en la pierna
Ignacio Mascarenhas, músico y docente de 31 años, y su pareja, Mailén, decidieron abandonar la playa cuando cuando la lluvia comenzó a caer y, en el momento que se retiraban del lugar, una ráfaga le voló al hombre una gorra que llevaba puesta.
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Fue en busca de la misma y, en este contexto, sintió repentinamente un intenso dolor en la pierna izquierda. Al mirarse, no pudo creer lo que estaba viendo: una sombrilla le había, literalmente, traspasado el isquiotibial.
Luego de recibir ayuda de otro surfer -en primera instancia-, la de los guardavidas y gendarmería hasta que llegó la ambulancia, Mascarenhas fue traslado al HIGA (Hospital Interzonal General de Agudos). Ya en el nosocomio le realizaron una intervención quirúrgica urgente, la cual se realizó con éxito, ya que esa misma noche le dieron el alta y pudo recibir a la Navidad junto a su familia.
La sensible imagen del hombre con la sombrilla clavada
Fue como una lanza
Ignacio Mascarenhas, miembro del Espacio Colectivo de Experiencias Musicales (ECEM), dialogó con La Capital de Mar del Plata y relató lo que fue una tarde de terror.
"Entró y salió por el mismo músculo. Fue como una lanza. La pierna me quedó clavada hasta la mitad del palo y el dolor era insoportable", dijo.
Y agregó: "En un primer momento vino un surfer y me dio una mano, la sombrilla se estaba volando, era desesperante. Me ayudó a sacar la parte de arriba y me quedé con el fierro en la gamba".
Por otro lado, contó que cuando llegó la ambulancia no lo podían subir y tuvieron que esperar que alguien traiga una sierra para poder cortar los extremos del fierro. "Llego gente de rescate con una de esas motosierras que cortan los árboles, no era una amoladora. Me avisaron ‘flaco esto va a vibrar y te va a doler hasta el alma’ y así fue", relató.
"El dolor que sentí no se puede describir, me ponían morfina y no me hacía nada. Tenía mucho frío y taquicardia”, describió.
Por último contó que la sombrilla no le había tocado ningún tendón, nervio, vena, arteria, ni siquiera ningún vaso sanguíneo. Aseguró sentirse "feliz de poder estar en estas condiciones y que no sean peores".
"Si ese fierro entraba cinco centímetros más arriba, yo no la cuento. Me agarra la arteria femoral y en 30 segundos estaba del otro lado", reflexionó.




