Pandemia

Fotos y videos: la lucha contra el hambre y el coronavirus en los asentamientos mendocinos

Por UNO

Mendoza no transita la misma situación de Buenos Aires donde ya hay circulación comunitaria del Covid-19 en asentamientos marginales y se cobró en las últimas horas la vida de 6 personas más casi 250 contagiados. No obstante el panorama es preocupante por la precariedad en que viven cientos de mendocinos.

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Un informe especial de Pablo Gamba, emitido por Radio Nihuil, tras un recorrido por villas y asentamientos muestra esa triste realidad que muy pocas veces sale a la luz. El periodista pudo comprobar in situ la cruda situación en la que viven muchas familias y cuáles son los recursos que el Estado lleva a modo de ayuda.

El subsecretario de Desarrollo Social, Alejandro Verón, explicó lo siguiente: "Obviamente miramos lo de Buenos Aires con preocupación pero no es la situación de Mendoza. Nosotros venimos desplegando distintos operativos que tienen que ver sobre todo con la prevención. No todas las zonas son iguales y para cada una venimos trabajando con los municipios de manera continua. Vemos la parte alimentaria y la de cuidados personales".

En Rodeo del Medio

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El Barrio 25 de Mayo está en Rodeo del Medio. Es una de la zonas más vulnerables del departamento. Tiene 33 manzanas y cuenta con 3 comedores que le dan de comer a muchas personas por día.

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Susana Herrera, del merendero Luz del Alma, relató que por día reciben un promedio de 180 personas "pero hay jornadas en las que van más de 200 y ahora por la cuarentena van familias enteras. Muchas personas no pueden salir a trabajar y por lo tanto no tienen dinero para comer".

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Esto contó Susana: "Todo se ha agravado bastante. La gente no puede salir a trabajar y tampoco entran a buscarlos. A cualquier hora nos golpean las puertas y nos piden leche y pan. Todas las tardes vienen las mamás a buscar las meriendas para sus hijos. Vienen familias enteras porque las mamás que trabajan en el servicio doméstico tampoco están saliendo. Vienen los abuelos también".

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A media cuadra está Raúl Morales, un vecino, quien le dijo a Nihuil: "Estamos preocupados porque no tenemos ingreso de dinero ni trabajo estable. En mi familia somos 4 pero en el mismo lote convivimos 4 familias. Gracias a Dios comemos en el merendero. Me da angustia y desesperación".

Muchas de estas personas al no tener $500 para una garrafa calientan la comida con fuego.

La secretaria de Gobierno de Maipú, Yamila Cerezo, detalló lo que hace la comuna: "Estos espacios antes recibían solamente azúcar, leche, cacao, harina y aceite. El comedor se manejaba con donaciones de los vecinos. Ahora es más difícil y se les lleva entre 15 y 20 bolsones a cada comedor para que puedan elaborar comida. También hacemos la desinfección con los 4 camiones que llevan amonio cuaternario y con gente voluntaria recorremos el departamento con el programa Lavandina en Casa. El vecino sale con un envase vacío, el voluntario lo toma y lo recarga en el camión y se le da a la persona junto con un folleto en el que se explica el lavado de manos y las precauciones que se deben tomar".

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Cerca está el barrio 24 de Agosto, cuya situación es más triste. Pablo Gamba se sorprendió con un baño apartado de todo el barrio. Son unas cañas con un nailon y un pozo y funciona como baño para todo el barrio. "Es un bañito que hemos hecho, que tiene un pozo y una tarima. Ya está lleno así que lo vamos a tapar y hacer uno nuevo. Con una manguera lo lavamos. Acá en el barrio la mayoría no tiene baño, relató Mari, una mujer chacarera y que era sostén de familia porque su marido está discpacitado. Viven allí 50 familias. Les cuenta conseguir el gas y solo se higienizan con agua y jabón.

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En Guaymallén

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Silvia Donatti, directora de Desarrollo Social de Guaymallén indicó que "se trabaja fundamentalmente en la prevención, sobre todo en limpieza. El problema de los asentamientos es que están hacinados. Trabajamos junto con el Ministerio de Salud y ahora vamos a sumar colchones y frazadas porque se viene el frío. También hacemos la desratización, por el dengue y chinches".

En la recorrida por asentamiento Castro, ubicado en Jesús Nazareno, el periodista de Radio Nihuil detectó que son muy queridos los trabajadores y asistentes sociales que se acercan a ayudarlos.

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Angélica fue quien contó la realidad de este barrio: "Nosotros hacemos como un aislamiento más barrial porque es claro que no es lo mismo estar encerrados en donde vivimos nosotros que en una casa de barrio. Usamos barbijos, mantenemos las distancias y atendemos el merendero. Damos la merienda y las viandas para que se las lleven y no haya amontonamiento. Le damos de comer a unas 170 personas, antes de la pandemia eran muchos menos. La gente de aquí trabaja mayormente en el reciclado, hay recuperadores urbanos, costureras, albañiles...de todo. Las primeras semanas no podían salir a ningún lado porque estaba la policía todo el tiempo. Ahora muy poquitos hacen un recorrido muy cortito. Teníamos 98 familias pero ya hay más".

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Marcos, recolector de residuos sólidos urbanos, también aportó su testimonio: "Soy albañil, pero ahora no consigo trabajo. Estoy como todos, luchando para sobrevivir, nada más. Yo tengo un carrito y salía a recolectar cartones, botellas de vidrio y cobre para poder vender. Conseguía $400 o $500 por día y me iba a la feria a pedir verdura. Acá entre las familias nos ayudamos y conseguimos para comer".

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En el final del informe, Pablo Gamba resumió: "Muchas personas no tienen puertas ni ventanas y su techo es un nailon o alguna que otra madera. Comen en merenderos, se quedaron sin trabajo. Los ayudan organizaciones como el Movimiento Evita. Muchos cobran algún plan del Gobierno. El Estado llega pero igual están condiciones de vulnerabilidad".

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