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En 1986, un barco recorrió el mundo con toneladas de cenizas que nadie quería: hoy el caso sigue vigente

El caso del buque Khian Sea, que en 1986 abandonó Filadelfia con 14.000 toneladas de cenizas y terminó contaminando el océano, sigue vigente como advertencia sobre la gestión de residuos.

En agosto de 1986, un barco de carga abandonó Filadelfia, Estados Unidos, con la misión de deshacerse de miles de toneladas de cenizas. Lo que nadie imaginaba era que aquella carga terminaría protagonizando una de las historias más insólitas de la contaminación internacional. Durante casi dos años, el buque viajaría de puerto en puerto sin encontrar un lugar dispuesto a recibirla.

El barco se llamaba Khian Sea y transportaba unas 14.000 toneladas de cenizas procedentes de la incineración de residuos urbanos. Filadelfia necesitaba resolver el problema de la acumulación de basura y había contratado a una empresa para trasladar los restos a una isla de Bahamas. Pero las autoridades bahameñas rechazaron la carga.

El barco que buscó durante dos años dónde descargar miles de toneladas de cenizas y acabó en el océano

Entonces comenzó la odisea. El barco recorrió distintas zonas del Caribe y del Atlántico en busca de un destino. República Dominicana, Honduras, Panamá, Bermudas y otros territorios rechazaron recibir los residuos. La tripulación seguía navegando mientras la carga permanecía a bordo y el problema original continuaba sin solución.

En enero de 1988, el buque llegó a Haití con una nueva explicación para su contenido. Las cenizas fueron presentadas como material útil para mejorar el suelo, una descripción que permitió iniciar la descarga cerca de Gonaïves. Sin embargo, la operación quedó al descubierto cuando organizaciones ambientalistas alertaron sobre el verdadero origen de los residuos.

Las autoridades haitianas ordenaron detener la descarga y exigieron que la carga fuera retirada. Para entonces, unas 4.000 toneladas ya habían sido depositadas en la costa. El barco abandonó el lugar sin recuperar todo el material, dejando atrás un problema ambiental que no se resolvería con su partida.

El caso del Khian Sea, una advertencia que sigue vigente

El Khian Sea todavía tenía miles de toneladas a bordo. Después de nuevos intentos fallidos de descarga, cambió de nombre y de registro, en una travesía que pasó por distintos puertos y terminó alimentando las sospechas sobre el destino de los residuos restantes.

En 1992, el capitán reconoció que la carga había sido arrojada al océano Índico. El resto de las cenizas había desaparecido, pero el caso estaba lejos de cerrarse. En 1993, dos responsables de la empresa operadora fueron condenados por perjurio. Además, contribuyó a impulsar el Convenio de Basilea, adoptado en 1989 y vigente desde 1992, que estableció controles sobre el traslado internacional de residuos peligrosos.

Casi 40 años después, el caso del Khian Sea sigue teniendo relación con un problema actual, qué hacer con la basura cuando un país no quiere o no puede gestionarla. En 2026, la Unión Europea endureció las reglas para enviar residuos plásticos al extranjero, en un intento de evitar que el problema termine trasladándose a otros territorios

En pocas palabras

  • El Khian Sea: En 1986, un barco abandonó Filadelfia con 14.000 toneladas de cenizas tóxicas.
  • Odisea de rechazos: El buque recorrió el mundo por casi dos años buscando un destino para la carga.
  • Consecuencias: El caso impulsó el Convenio de Basilea sobre residuos peligrosos.
Resumen generado por Thinkindot AI