Historia

En 1865, recorrió los Andes por las semillas de un árbol y terminó creando un negocio millonario en Asia

lEn 1865, Manuel Incra Mamani recolectó semillas de un árbol de quina en los Andes, dando inicio a un lucrativo negocio millonario para los Países Bajos en Asia

En 1865, el cascarillero boliviano Manuel Incra Mamani recolectó en los bosques de América del Sur semillas de un árbol de quina (Cinchona) por encargo del comerciante inglés Charles Ledger. A partir de esas semillas, los Países Bajos desarrollaron en Asia un negocio millonario gracias a un acto de biopiratería.

En el siglo XIX, el árbol de quinina era el tratamiento más eficaz contra la malaria, una enfermedad que afectaba especialmente a las poblaciones y ejércitos europeos desplegados en regiones tropicales. El compuesto se obtenía de la corteza de distintas especies de quina, árboles nativos de los bosques montanos de Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

Cómo semillas de árboles andinos crearon una fortuna en Asia

El cultivo de estas especies fuera de América del Sur era estratégico. Los países europeos buscaban obtener semillas y plantas para establecer sus propias plantaciones, mientras los gobiernos sudamericanos intentaban limitar su salida. Fue así que el comerciante inglés llamado Ledger recurrió a Mamani para localizar una variedad de quina de alto rendimiento.

Mamani pasó meses recorriendo los bosques de Bolivia y consiguió unas 12 libras de semillas, que fueron entregadas a Ledger y posteriormente trasladadas fuera de América de. El primer intento de comercializarlas ante el Gobierno británico no prosperó. Finalmente, los Países Bajos adquirieron las semillas y las enviaron a Java, en se momento colonia en Asia del país europeo.

Biopiratería: Cómo semillas de árboles andinos crearon una fortuna en Asia

La variedad cultivada allí fue identificada como Cinchona ledgeriana. Las condiciones de este país de Asia permitieron multiplicar los árboles y establecer plantaciones comerciales de gran escala. La producción neerlandesa fue creciendo hasta convertir a la colonia en el principal proveedor de quinina del mercado internacional.

El proceso modificó el equilibrio del comercio de la quina. Mientras las plantaciones de Java aumentaban su producción, la actividad en América del Sur perdió importancia como fuente internacional de materia prima. A comienzos del siglo XX, las colonias neerlandesas llegaron a concentrar una proporción mayoritaria de la producción mundial de quinina.

El impacto no fue solamente comercial. El traslado de las semillas permitió a una potencia colonial controlar el cultivo de una especie que hasta entonces dependía de los bosques andinos. La quina pasó de ser un recurso silvestre de Sudamérica a convertirse en un cultivo industrial en Asia.

Mamani, que realizó el trabajo de recolección, no obtuvo los beneficios económicos que generó posteriormente la explotación de esas semillas. La cadena comercial que comenzó con su expedición terminó trasladando el centro de producción de quinina desde Sudamérica hacia Java.

En pocas palabras

  • Biopiratería millonaria: Semillas de árbol de quina de los Andes iniciaron un lucrativo negocio en Asia en 1865.
  • Tratamiento contra malaria: El árbol de quinina era vital en el siglo XIX para combatir la enfermedad en Europa.
  • Fortuna neerlandesa: Países Bajos desarrolló plantaciones en Asia, controlando el mercado mundial de quinina y desplazando a Sudamérica.
Resumen generado por Thinkindot AI

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