En la región, donde la tensión por Taiwán ha sido alimentada por ejercicios militares, advertencias diplomáticas y espionaje electrónico, este tipo de maniobra agrega una capa más de inquietud. Dos países en conjunto con Estados Unidos dieron una demostración de poder que reto a China.
Dos países se unen a Estados Unidos y retan a China con ejercicios militares conjuntos
Lo que estos ejercicios de Estados Unidos demuestran es cómo el paisaje estratégico del IndoPacífico se ha ido transformando.
En los últimos días, las aguas que bordean el estrecho de Bashi, ese corredor marino entre Taiwán y el archipiélago de las Filipinas, dejaron de ser sólo una línea en el mapa y se convirtieron en escenario de una demostración fehaciente de cooperación militar entre aliados que comparten inquietudes y objetivos.
Dos países se unen a Estados Unidos y retan a China con ejercicios militares conjuntos
Filipinas, Japón y Estados Unidos llevaron a cabo ejercicios conjuntos que marcaron un nuevo capítulo en la seguridad regional del IndoPacífico. Durante cuatro días de maniobras, las fuerzas armadas de los tres países coordinaron operaciones navales y aéreas en torno a ese estratégico canal sur de Taiwán, extendiendo la llamada Multilateral Maritime Cooperative Activity (MMCA) más allá del Mar de China Meridional.
La flota filipina desplegó la fragata AntonioLuna junto a unidades de Estados Unidos como el destructor USSDewey, mientras aviones de patrulla de Japón P3C, cazas filipinos y aeronaves de reconocimiento norteamericanas surcaban los cielos en formación, practicando desde operaciones antisubmarinas hasta patrullaje conjunto y verificación de comunicaciones.
La respuesta militar de China
Este tipo de ejercicios no son una ocurrencia aislada, sino parte de un esfuerzo mayor para reforzar la interoperabilidad militar entre aliados que comparten la preocupación por la estabilidad marítima en una zona que Pekín reclama en parte como propia. Manila, que mantiene disputas territoriales con China en el Mar de China Meridional, ha intensificado su cooperación con Washington y Tokio en los últimos años para fortalecer su defensa frente a crecientes tensiones.
Desde Beijing, sin embargo, la respuesta fue inmediata y dura. El ejército de China calificó los ejercicios de Filipinas y sus socios como una acción que “socava la paz y la estabilidad regionales”, acusando a Manila de involucrar a países externos para organizar patrullas conjuntas que, a juicio de las autoridades chinas, perturban el status quo en la zona disputada.
La participación tripartita en maniobras navales y aéreas refleja un enfoque cada vez más coordinado entre Estados Unidos, Japón y Filipinas para afrontar desafíos que van desde la libertad de navegación hasta la disuasión frente a posibles acciones unilaterales de China en sus reclamos marítimos.






