La falta de relevo generacional amenaza a numerosas fincas familiares, pero también hay historias de jóvenes que abandonan carreras profesionales para evitar que desaparezca el trabajo construido. En Utiel, Valencia, Paula Nuévalos decidió hacerlo a los 24 años, después de la muerte de su padre.
Con 27 años, Paula había conseguido lo que muchos jóvenes buscan al terminar la universidad. Estudió Ingeniería Mecánica en Valencia, realizó un Erasmus en Berlín para mejorar su alemán y llegó a imaginar su futuro profesional en Alemania, incluso en empresas automovilísticas como BMW o Audi. Finalmente regresó a España y trabajó durante tres años como ingeniera.
Dejó su carrera como ingeniera tras la muerte de su padre y volvió al pueblo para salvar los viñedos familiares
Pero la muerte de su padre cambió sus prioridades. Él había sido la persona que llevaba habitualmente la explotación familiar, dedicada al cultivo de la vid. Paula es hija única y, tras su fallecimiento, otras personas comenzaron a ocuparse de las tierras, mientras su madre seguía pendiente de la finca. La situación resultaba difícil de mantener a largo plazo.
Fue entonces cuando decidió dejar la ingeniería y regresar definitivamente a su pueblo para hacerse cargo de los viñedos. No se trataba únicamente de continuar una actividad económica, sino de preservar el trabajo que sus padres habían sostenido durante toda su vida.
Aprender el oficio desde cero
Aunque había acompañado a su padre al campo desde pequeña, asumir la gestión fue muy diferente. Una cosa era ayudar durante los fines de semana y otra tomar las decisiones de una explotación. Paula tuvo que aprender tareas que nunca había realizado de forma autónoma, como labrar o aplicar tratamientos a las vides.
El cambio fue especialmente duro. Había pasado de tener un empleo que dominaba a enfrentarse a un oficio en el que todavía tenía mucho que aprender. Hoy comparte su día a día en redes sociales bajo el nombre de Agropauli, donde muestra el trabajo agrícola sin ocultar sus dificultades.
La finca familiar ya había iniciado una transformación antes de que Paula tomara las riendas. Su padre había adaptado los cultivos al modelo ecológico entre 10 y 15 años atrás, una decisión que, según ella misma reconoce, le permitió continuar con una base ya establecida. Ahora, su objetivo es dar un paso más: producir vino de mayor calidad y venderlo directamente al consumidor, en lugar de depender exclusivamente de los precios que recibe por la uva.
En pocas palabras
- Legado familiar: Paula Nuévalos dejó su carrera de ingeniera para retomar la finca de viticultura de su padre.
- Transformación: Busca producir vino de calidad y venderlo directamente al consumidor, innovando sobre la base ecológica establecida.
- Desafío: Enfrenta el aprendizaje del oficio agrícola y la gestión de la explotación familiar tras la muerte de su padre.


