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Dejó la ciudad para salvar la finca familiar junto a su padre de 83 años y hoy cosecha 20 toneladas de fruta

La decisión de Inara Souza de dejar São Paulo para ayudar a su padre de 83 años en la finca familiar resultó en una cosecha de 20 toneladas de fruta orgánica.

En el sertão de Paraíba, en el noreste de Brasil, una mujer decidió cambiar su vida para recuperar algo más que una propiedad rural. Inara Souza dejó São Paulo y regresó a las tierras de su familia para acompañar a su padre, José Dias de Souza, de 88 años, y devolverle el potencial productivo a una finca que había quedado abandonada.

La decisión de su hija llegó en 2021, cuando encontró el campo familiar lejos de su mejor momento. En lugar de resignarse a ver cómo se perdía el trabajo de varias generaciones, Inara puso en marcha un plan para recuperar la tierra, reorganizar la producción e incorporar nuevas técnicas de cultivo.

Dejó la ciudad para ayudar a su padre y recuperó la finca familiar

La historia de la Fazenda Nova Boa Vista se remonta a la década de 1930, cuando la familia adquirió las tierras ubicadas en Monte Horebe, en el estado brasileño de Paraíba. Durante décadas, la actividad estuvo concentrada en dos rubros tradicionales de la región: el cultivo de mandioca y la cría de ganado bovino.

Sin embargo, su hija Inara decidió cambiar el rumbo del establecimiento. En lugar de continuar con el mismo modelo productivo, apostó por la fruticultura, con especial atención al melón amarillo y la sandía. La elección apuntó a diversificar la actividad y aprovechar cultivos con mayor valor comercial y posibilidades de llegar a mercados más exigentes.

Una apuesta por la producción orgánica que impulsó el crecimiento

La finca se encuentra en una zona semiárida, donde las lluvias escasas y las prolongadas sequías condicionan el trabajo rural. Para hacer frente a esas dificultades, Inara desarrolló un sistema de riego controlado que aprovecha las reservas de agua de la propiedad, entre ellas represas y açudes.

Esta infraestructura le permitió reducir la dependencia de las precipitaciones y organizar la producción con mayor previsibilidad, una ventaja fundamental en una región donde el acceso al agua puede determinar el resultado de una cosecha.

Otro de los aspectos que distinguieron el proyecto fue el aprovechamiento de las características de la tierra. Como el suelo de la finca no había recibido tratamientos químicos, Inara avanzó con los requisitos para obtener la certificación orgánica del Instituto Biodinámico (IBD).

El sello de su hija le permitió diferenciar sus frutas y darles un mayor valor agregado, con una propuesta orientada a consumidores que buscan alimentos orgánicos y productos con un origen certificado.

Su trabajo también obtuvo reconocimiento fuera del establecimiento. En 2025, Inara consiguió el primer lugar en Paraíba en la categoría Productora Rural del Premio Sebrae Mulher de Negócios, cuya ceremonia se realizó en Campina Grande.

El crecimiento de la actividad se reflejó, además, en la expansión de la superficie cultivada, que para 2026 ya se había duplicado respecto de los primeros años del proyecto. Actualmente, la Fazenda Nova Boa Vista se prepara para una nueva cosecha de melón amarillo, con una producción estimada de entre 18 y 20 toneladas.

En pocas palabras

  • Hija salva finca: Inara Souza dejó São Paulo para ayudar a su padre de 83 años en la finca familiar, logrando una cosecha de 20 toneladas de fruta orgánica.
  • Renacimiento productivo: La propiedad familiar, ubicada en el sertão de Paraíba, fue recuperada con técnicas de cultivo orgánico y un sistema de riego eficiente.
  • Reconocimiento y crecimiento: El proyecto de Inara, enfocado en melón amarillo y sandía, obtuvo el primer lugar en Paraíba en el Premio Sebrae Mulher de Negócios y duplicó su superficie cultivada.
Resumen generado por Thinkindot AI

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