En 1988, Hugh White tomó una decisión que parecía tener poco que ver con la conservación de la naturaleza, dejó de cultivar trigo en una finca de 152 hectáreas ubicada en Bedfordshire, Inglaterra.
Dejó de cultivar sus 152 hectáreas y 38 años después la naturaleza convirtió la granja en un refugio
La decisión de Hugh White de dejar de cultivar 152 hectáreas en Inglaterra en 1988 convirtió 38 años después su finca en un refugio vital para la naturaleza
Casi cuatro décadas después, aquellas tierras que alguna vez estuvieron dedicadas a la agricultura intensiva se transformaron en uno de los refugios más importantes para la fauna silvestre de la región.
Finca en Inglaterra: 38 años después, la naturaleza reclama su espacio
La propiedad, conocida como Strawberry Hill, dejó de ser arada y de recibir fertilizantes y pesticidas. Sin esas intervenciones, el paisaje comenzó a cambiar de manera gradual. Primero aparecieron nuevas plantas y pastizales. Después llegaron los matorrales y, con el paso de los años la naturaleza hizo su trabajo y comenzon a crecer árboles jóvenes que terminaron formando pequeñas zonas boscosas.
El resultado fue un paisaje muy diferente al que había dejado la agricultura. Donde antes se cultivaba trigo, comenzaron a convivir praderas, arbustos y árboles, creando distintos ambientes para especies que habían perdido parte de su hábitat en otras zonas del campo inglés. Uno de los mayores cambios se produjo entre las aves.
Dejó de cultivar y su finca se convirtió en santuario natural
Los relevamientos realizados por el Wildlife Trust for Bedfordshire, Cambridgeshire and Northamptonshire encontraron que Strawberry Hill alberga aproximadamente la mitad de los ruiseñores que se reproducen en Bedfordshire. También se registraron tórtolas, currucas y otras especies de aves, además de pequeños mamíferos, insectos y flores silvestres en este terreno de Inglaterra.
La diversidad tampoco termina allí. En la antigua finca de Inglaterra fueron identificadas 11 especies de murciélagos, una señal de que el terreno recuperó condiciones capaces de sostener una cadena ecológica mucho más amplia que la que existía cuando predominaban los cultivos.
La historia dio otro giro después de la muerte de Hugh White y su esposa. Sus hijos decidieron mantener la propiedad en su estado natural en lugar de devolverla a la agricultura intensiva. El Wildlife Trust comenzó entonces a gestionar Strawberry Hill y lanzó una campaña para garantizar que el terreno pudiera conservarse de manera permanente.
Para lograrlo, la organización necesitaba 1.5 millones de libras. La campaña consiguió el apoyo de unas 3.800 personas, que aportaron alrededor de 500.000 libras, mientras que el resto llegó mediante grandes donaciones privadas y organizaciones ambientales.
En pocas palabras
- Reconversión de finca: Hugh White dejó de cultivar 152 hectáreas en Inglaterra en 1988, transformando su propiedad en un refugio natural.
- Biodiversidad: La finca, ahora santuario, alberga la mitad de los ruiseñores de Bedfordshire, 11 especies de murciélagos y otras aves.
- Conservación permanente: Tras la muerte de los White, sus hijos mantuvieron la propiedad natural y el Wildlife Trust gestiona su preservación a largo plazo.




