En noviembre de 2003, Hélio da Silva pasó por Tiquatira, en la zona este de São Paulo, y encontró un paisaje dominado por basura, tierra degradada y abandono. Ese día tomó una decisión de plantar árboles hasta transformar el lugar en un parque.
Creó un bosque plantando 5.000 árboles en medio del asfalto, 23 años años después ya son 41.000
El jubilado Hélio da Silva transformó un basural en un pulmón verde de 320.000 m² en San Pablo, Brasil, plantando 41.000 árboles.

Esta era un antiguo espacio junto al arroyo Tiquatira que había terminado convertido en un vertedero a cielo abierto. Más de dos décadas después, su libreta registra alrededor de 41.000 árboles plantados.
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Hélio da Silva y su bosque de 41.000 árboles: 23 años de pasión y perseverancia
Da Silva, hoy jubilado y con 73 años, había trabajado como ejecutivo de grandes empresas. Su primer paso fue llevar hasta Tiquatira una semilla de jequitibá, uno de los árboles emblemáticos de la Mata Atlántica. Después compró y plantó cientos de semillas. Las primeras 200 plantas fueron destruidas por actos de vandalismo.
En lugar de abandonar el proyecto, volvió con otras 400. También fueron destruidas. Su respuesta fue aumentar la apuesta. Decidió plantar 5.000 árboles. En el tercer intento, las plantas comenzaron a prosperar. La transformación llamó la atención de las autoridades. En 2005, Hélio buscó al entonces secretario de Medio Ambiente de São Paulo, Eduardo Jorge, para conseguir apoyo.
La increíble transformación de un basural en un bosque de 41.000 ejemplares
Tres años después, en 2008, el proyecto pasó a formar parte de una iniciativa pública y el área fue reconocida como el Parque Lineal de Tiquatira. El espacio tiene actualmente unos 320.000 metros cuadrados y se extiende durante aproximadamente 3.2 kilómetros junto al arroyo.
El resultado no fue solamente un cambio en el paisaje. El parque reúne decenas de especies de árboles nativos de la Mata Atlántica y se convirtió en un corredor verde dentro de una de las mayores ciudades de Brasil. La vegetación también favoreció el regreso de fauna que había desaparecido de la zona, mientras que la sombra y la cobertura vegetal ayudan a reducir el impacto del calor urbano. Algunas fuentes contabilizan 162 especies y otras 170, dependiendo del registro utilizado.
Hélio lleva un registro de sus plantaciones y conoce el nombre de muchas de las especies que sembró. Para él, los árboles dejaron de ser una afición y se convirtieron en una misión. Su meta tampoco termina en los 41.000, quiere superar los 50.000 ejemplares.
En pocas palabras
- Bosque en asfalto: Un hombre plantó 5.000 árboles en 2003 y hoy son 41.000 ejemplares.
- Transformación: El proyecto convirtió un basural en el Parque Lineal de Tiquatira, São Paulo.
- Legado: La iniciativa busca superar los 50.000 árboles y revitalizar el corredor verde.