Mara Ávila es una joven estudiante de clase media porteña. Hija única de padres separados. Tiene 24 años y vive en un departamento con su mamá, María Elena Gómez. Elena hace más de seis meses que sale con alguien. A Mara no le gusta. La noche del 19 de julio de 2005 suena el teléfono. Es una de las personas que trabaja en el garaje donde su mamá guarda el auto. Le cuenta que le pareció ver en un noticiero el auto de Elena. Un rato después llega la confirmación: su madre había sido asesinada a cuchilladas en Puerto Madero por su pareja, Ernesto Jorge Narcisi. Ese que a Mara no le gustaba.
Los diarios titulan el caso como un “drama pasional en el coqueto barrio de Puerto Madero”. Crónica pone en su tapa la foto del cadáver de Elena sobre una camilla. Las notas plantean posibles “móviles” del crimen: “Ella podría haberlo engañado”. Así comienza una película de terror que 14 años después se transformó en un documental sanador.
El miércoles pasado, Mara estrenó para la prensa el documental en primera persona "Femicidio. Un caso, múltiples luchas", sobre el crimen de María Elena Gómez. Ya tiene 39 años. Es comunicadora social y trabaja dando clases de inglés, como su mamá. También es activista por los derechos de la mujer y baila todo lo que puede. Todo esto aparece en el largometraje en el que trabajó durante más de cinco años.

