Historias

Con vino Malbec y agua de un río, un artista mendocino pintó un cuadro en plena Cordillera de los Andes

José Lardone llevó su particular técnica a un refugio de alta montaña y creó una obra para homenajear a quienes abrieron los caminos del Ejército de San Martín

Lejos de un atelier, con pinceles ordenados, buena luz y temperatura agradable, José Lardone, artista mendocino, pintó un cuadro para honrar a los hombres que hicieron posible el cruce de los Andes: los barreteros. Lo hizo en medio de la cordillera, a casi 2.000 metros de altura, durante el invierno y utilizando vino Malbec como materia prima.

Ese fue el desafío que asumió Lardone, quien creó una obra de 2x1 metros para homenajear a los denominados “barreteros de Cuyo”. Para pintar el mural necesitó 30 botellas de Malbec.

Lardone creó la obra de 2x1 metros para homenajear a los denominados “barreteros de Cuyo”.

Lardone creó la obra de 2x1 metros para homenajear a los denominados “barreteros de Cuyo”.

La obra se titula “Ingenieros de Montaña, forjadores de sendas emancipadoras” y fue realizada para el Batallón de Ingenieros de Montaña 8. Actualmente permanece en custodia de esa unidad del Ejército Argentino.

Pero la historia del cuadro comienza bastante antes de que Lardone apoyara el pincel sobre la tela. El artista decidió que la propia montaña debía formar parte de la obra y llevó su técnica hasta el Refugio Militar Capitán José León Lemos, ubicado en la cordillera mendocina, en el departamento de Tunuyán.

Allí, en pleno invierno, con la nieve y el paisaje cordillerano como escenario, comenzó a trabajar sobre una pintura que reúne distintas escenas vinculadas con la gesta sanmartiniana.

El homenaje a los barreteros de Cuyo

Un mural que rinde homenaje al los barreteros de Cuyo

El centro de la obra está puesto en los barreteros de Cuyo, aquellos hombres que trabajaron en condiciones extremas para abrir las sendas por las que luego pudieron avanzar las tropas del general José de San Martín.

Se estima que unos 120 mineros mendocinos y sanjuaninos participaron de esas tareas. A fuerza de barreta, pico y pala removieron rocas y abrieron picadas en un territorio difícil, haciendo posible el traslado de tropas, animales, armas y provisiones durante la campaña libertadora.

En un refugio a 2 mil metros, el artista mendocino pintó la obra con vino Malbec y agua del río.

En un refugio a 2 mil metros, el artista mendocino pintó la obra con vino Malbec y agua del río.

Lardone quiso rescatar precisamente esa parte de la historia, muchas veces menos conocida que la figura del propio San Martín.

En el cuadro también aparece representado el Cruce de los Andes y otro momento de la gesta: el retorno de San Martín hacia la patria. La escena está vinculada con el río Arroyo Grande, que se encuentra frente al refugio donde el artista realizó la obra.

Y allí aparece uno de los detalles más particulares de todo el proyecto. Antes de comenzar a pintar, Lardone embebió el cuadro con agua de ese río.

Un cuadro hecho con Malbec y agua del río Arroyo Grande

“El cuadro fue embebido con agua del río Arroyo Grande y después se pintó en el refugio”, explicó el artista al contar el proceso. De esa manera, el paisaje que rodeaba la obra no quedó solamente representado en ella: también pasó a formar parte de su elaboración.

Después llegó el Malbec. Un total de 30 botellas para pintar la montaña.

“El cuadro fue embebido con agua del río Arroyo Grande y después se pintó en el refugio”, explicó el artista al contar el proceso.

“El cuadro fue embebido con agua del río Arroyo Grande y después se pintó en el refugio”, explicó el artista al contar el proceso.

Lardone desarrolló una técnica artística propia basada en el uso del vino como pigmento. En lugar de utilizar pinturas convencionales, trabaja con Malbec y realiza sucesivas capas para lograr intensidad y permanencia en los colores.

En algunas zonas de sus obras puede realizar decenas de pasadas de vino para conseguir una pigmentación más profunda. El artista también utiliza procesos de filtrado y decantación, y explica que con el paso del tiempo los colores pueden transformarse por efecto de la oxidación.

Para esta obra en particular fueron necesarias 30 botellas de Malbec.

El número no es un detalle menor: esas 30 botellas fueron literalmente el material con el que Lardone construyó la pintura que hoy permanece en custodia del Batallón de Ingenieros de Montaña 8.

El resultado es una pieza que reúne tres elementos profundamente ligados a Mendoza: el vino, la Cordillera y la historia sanmartiniana.

Un atelier en medio de la Cordillera de los Andes

Lardone ya había llevado su técnica a escenarios poco habituales. Años atrás pintó con Malbec en la Antártida y también había realizado obras en distintos puntos de la alta montaña.

En esta oportunidad, sin embargo, la experiencia tuvo una dificultad adicional: trabajar durante el invierno en plena Cordillera de los Andes.

El traslado de los materiales también fue parte de la aventura. En experiencias anteriores, las herramientas y las botellas de vino fueron transportadas con ayuda de mulas hasta los lugares donde el artista instalaba su improvisado atelier.

La escena tenía poco que ver con un estudio tradicional. En lugar de paredes cerradas y silencio, el trabajo transcurría rodeado de nieve, montaña y condiciones propias de uno de los ambientes más extremos de Mendoza.

El cuadro listo es trasladado a su morada final. Luego, Lardone recibió una distinción.

El cuadro listo es trasladado a su morada final. Luego, Lardone recibió una distinción.

“Fue una experiencia increíble”, había contado Lardone sobre aquella jornada en la alta montaña.

El artista, nacido en San Rafael, lleva años explorando la relación entre el vino y el arte. Su técnica nació de una búsqueda personal y terminó convirtiéndose en una de las características centrales de su producción.

Pero esta vez el desafío fue diferente. No se trataba solamente de pintar con Malbec.

Se trataba de pintar con Malbec una historia que había comenzado más de dos siglos atrás, en esas mismas montañas por las que avanzaron los hombres de San Martín.

El reconocimiento a una obra única

El pasado 18 de agosto, Lardone recibió la Mención Sanmartiniana, un reconocimiento que se suma a una trayectoria artística vinculada con la figura del Libertador y con la historia de Mendoza.

Su mural “Ingenieros de Montaña, forjadores de sendas emancipadoras” quedó finalmente en el Batallón de Ingenieros de Montaña 8, como testimonio de aquella experiencia.

La obra tiene 2x1 metros y reúne en una misma imagen a los barreteros que abrieron las sendas, el Cruce de los Andes, el regreso de San Martín y, como punto final, a los actuales ingenieros de montaña.

El pasado 18 de agosto, Lardone recibió la Mención Sanmartiniana, un reconocimiento que se suma a una trayectoria artística vinculada con la figura del Libertador y con la historia de Mendoza.

El pasado 18 de agosto, Lardone recibió la Mención Sanmartiniana, un reconocimiento que se suma a una trayectoria artística vinculada con la figura del Libertador y con la historia de Mendoza.

Pero quizás lo más singular está en aquello que no se ve a simple vista.

Debajo de los colores hay agua del Arroyo Grande. Y sobre esa base, 30 botellas de Malbec mendocino convertidas en pintura.

Así, en plena Cordillera de los Andes, José Lardone encontró una manera particular de unir la historia de San Martín, el esfuerzo de aquellos hombres que abrieron los caminos y dos de los símbolos más fuertes de Mendoza: la montaña y el vino.

En pocas palabras

  • Artista mendocino: José Lardone creó un mural de 2x1 metros en la alta montaña utilizando 30 botellas de vino Malbec y agua de un río.
  • Homenaje a barreteros: la obra "Ingenieros de Montaña, forjadores de sendas emancipadoras" honra a quienes abrieron caminos para el Ejército de San Martín.
  • Proceso único: el cuadro fue embebido con agua del Arroyo Grande y pintado en pleno invierno, integrando el paisaje cordillerano a la obra.
Resumen generado por Thinkindot AI