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El crecimiento de la población carcelaria disminuyó el espacio del actual taller, que sólo puede contener a un grupo reducido de internos. De los 260 condenados con sentencia firme trabajan o estudian un poco más del 50%.

Para que trabajen los presos, en la Cárcel no hay espacio para hacer más talleres

El anuncio del gobernador Alfredo Cornejo de enviar un proyecto de ley a la Legislatura para que los presos estén obligados a trabajar fue bienvenido en casi todo el arco político. Pero todavía no se sabe cómo se va implementar y al menos en la Cárcel de San Rafael no hay espacios para construir más talleres.

Con una población cercana a los 400 internos, de los cuales 260 tienen condena firme, el director de la Cárcel, Roberto Mango, aseguró que "no están dadas las condiciones para ampliar el pequeño taller que tenemos en esta unidad carcelaria".

Es que el otrora taller que fue uno de los más grandes en toda la provincia se fue achicando por la construcción de nuevos pabellones y hoy lo ocupan pequeños grupos de internos que en forma rotativas se especializan en trabajos de carpintería o de herrería.

Al respecto, Mango sostuvo que "es beneficioso para el preso capacitarse porque la da una oportunidad a su vida" y agregó que "además eso lo ayuda para progresar en el sistema de detención y obtener beneficios".

Sin embargo aclaró que "se prioriza a los presos con condena firme que son 260 y sólo un poco más del 50% acepta participar de estos talleres o educarse. El resto no tiene voluntad de hacerlo".

El armado de estos grupos que trabajan en el pequeño taller también es otro problema para las autoridades del penal. Es que existen situaciones de conflicto entre los internos y para evitar cualquier enfrentamiento se estudia quiénes pueden trabajar juntos.

"Eso lo determina el área de educación y trabajo de la Cárcel", señaló Mango y repitió que "los presos no están obligados a participar de los talleres o a educarse".

Lo cierto es que en ese taller se fabrican elementos de herrería como parrillas, palas y tijeras para el asado. Todo se pone a la venta y los ingresos se utilizan para la compra de nuevos insumos.

Las posibilidades de trabajo en el interior de la Cárcel son muy acotadas por una cuestión de espacio y encima dejó de funcionar el antiguo horno en el que se elaboraba pan.

Quizás la única alternativa posible para que los internos puedan trabajar dentro de la Cárcel está en la Colonia Penal donde hay una huerta en la que se cultivaban verduras para el consumo de los presos.

"Nosotros queremos repotenciar y agrandar la huerta para que haya más posibilidades de trabajo", dijo el prefecto Mango, y recordó que "está pendiente la ampliación que se iba a realizar en la Colonia Penal".

Es que el primer llamado a licitación del 4 de abril se postergó por algunas modificaciones que solicitaron las empresas al proyecto original y por ahora se desconoce en qué fecha habrá un nuevo llamado.

Esquema combinado

La vicegobernadora Laura Montero, en su visita del viernes a San Rafael, explicó que "el gobierno provincia piensa en un esquema combinado entre el Estado y el sector privado para darle trabajo a los presos" e informó que "hemos recibido propuestas como la de una fábrica de zapatillas para que los presos puedan trabajar".

También reiteró que "la Constitución dice que las cárceles debe servir para formar y educar a las personas para que se puedan reinsertar en el trabajo".

Otro que opinó fue el intendente Emir Félix, quien apoyó la iniciativa del gobernador pero señaló que "esperemos que se haga en corto plazo y que el proyecto no sea una simple declaración".

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