La falta de un lugar adecuado para encerrar a las personas que por alguna causa no pueden ser trasladadas a la Penitenciaría de San Rafael han convertido a la Unidad Investigativa en una "minicárcel" que no tiene las condiciones necesarias para albergar a los presos .
Es así que las tres piecitas habilitadas para encierros transitorios se han convertido en el hospedaje de varios presos, incluso de dos con condenas que no están firmes,
Es tal la incomodidad que esto ha generado que hace un par de fines de semana convivieron en ese espacio 12 detenidos, de los cuáles 5 son permanentes.
En el lugar está preso desde hace dos años Juan Carlos Bravo, que fue condenado la semana pasada en el juicio por el crimen de Roxana Toledo. Como la sentencia no quedó firme, el chofer que trasladó en la noche del homicidio a los hermanos Forconi continúa con su hospedaje en esa unidad.
Otro que mantiene esta condición es Rodrigo Galán, cuyos abogados apelaron la condena de 9 años que se le impuso en el juicio por la muerte de Gastón López ocurrida tras una reyerta en el boliche Juana.
En este caso, al igual que en el anterior, la condena no está firme y Galán permanece en una cárcel no autorizada.
Los dos comparten "estadía" con los acusados del robo al hijo de Ernesto Sanz ocurrido en octubre de 2016. Ambos están a la espera del juicio.
El quinto huésped permanente es un hombre acusado de abuso sexual. Está alojado desde hace unas semanas y se desconoce por ahora hasta cuándo compartirá celda con los otros cuatro.
Lo cierto es que los calabozos fueron programados para encierros transitorios y se han convertido en alojamientos permanentes que incluyen regímenes de visitas. "A veces esto parece un jardín de infantes cuando los chicos visitan a los detenidos", dijo una fuente policial.
En este contexto, el hacinamiento es moneda corriente durante los fines de semana. Como no hay espacio suficiente para que puedan dormir, muchos duermen sentados y otros permanecen parados. En este sitio conviven a veces condenados por homicidio, abusadores, ladrones y detenidos por tenencia y comercialización de estupefacientes.
La verdad es que la situación se ha tornado imposible, los policías hasta tienen que ir a buscar la comida a la Cárcel en el caso de los huéspedes permanentes que ya están bajo el régimen penitenciario.
Esta alternativa que surgió para cuidar a algunos presos que puedan correr riesgos en el penal se volvió una costumbre en el pedido de los abogados defensores que buscan resguardar a sus clientes.



