La inestabilidad de la economía es uno de los grandes males que impiden el desarrollo del país, impide hacer proyectos a largo plazo y torna imposible que una región como la del Sur mendocino pueda dar el paso adelante que espera.

Ahora se habla que Portezuelo del Viento corre riesgo por el recorte en obras públicas que hará el gobierno nacional como parte del ajuste en el Estado, aunque desde la Provincia dijeron que no se verá afectado.

Estas megaobras son las que hacen la diferencia en la región, generan empleo y desarrollo. En definitiva le hacen un poco mejor la vida a las personas de a pie. El Sur mendocino tiene un gran potencial pero viene desaprovechándolo porque no hay una mínima estabilidad económica y política, necesaria para inversiones de este tipo.

Recordemos que el gran yacimiento minero Potasio Río Colorado quedó trunco al poco tiempo de haber comenzado su explotación por los vaivenes económicos y las malas políticas.

Se invirtieron varios millones de pesos para construir en el medio del campo una infraestructura de extracción minera y una mini ciudad para los obreros, con pista de aterrizaje incluida, que iba camino a convertirse en un nuevo poblado para Malargüe, como ocurrió, por ejemplo, con el pueblo de El Nihuil, que surgió a partir de la construcción de la presa y creció con la instalación de Carbometal y Grassi.

El proyecto del paso Las Leñas es otro ejemplo. En los últimos años tuvo un inusitado avance pero últimamente perdió interés en las autoridades nacionales argentinas por estar imbuidas en problemas de corto plazo como la corrida cambiara. Viendo esto, sus pares chilenos se ofrecieron a financiar las siguientes etapas de los estudios que restan hacer antes de licitar su construcción para que la iniciativa no se estanque.

Los trasandinos sí dimensionan el desarrollo económico que les generará el paso. San Rafael y el Sur no se pueden perder esa oportunidad.

El pesimismo crónico producto de permanentes frustraciones nos llevan a pensar que las grandes obras o proyectos no son para nuestra región, pero basta pensar que en cuatro décadas se construyeron, por ejemplo, todos las presas y centrales sobre los ríos Atuel y Diamante. Esto significa que los demás es posible.

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