La decisión está tomada para avanzar en la desadjudicación de casas o en la ejecución de hipotecas a los morosos crónicos que no le pagan al Instituto Provincial de la Vivienda.
Así lo confirmó el coordinador en San Rafael del IPV, Alejandro Marócolo, que invitó al adjudicatario a regularizar las cuotas impagas con refinanciaciones o pagos totales de la deuda morosa.
Es que según el funcionario hay "29.000 créditos en estas condiciones que significan el 30% de la cartera total de préstamos en la provincia". Una porción que ya están escriturados se los va a ejecutar judicialmente y el resto que no poseen escritura la ley habilita al IPV a la desadjudicación.
En ese sentido, Marócolo informó que "hay herramientas para refinanciar la deuda y evitar la pérdida de la vivienda" y agregó que "ya hay 1.000 carpetas en proceso de ejecución judicial". Lo preocupante es que muchos de esos préstamos tienen cuotas de 200 a 400 pesos mensuales, un valor que está fuera del mercado y, según Marócolo, "no existe para pagar una casa".
Los préstamos sin escritura se pueden refinanciar siempre y cuando el adjudicatario se acerque a las oficinas ubicadas en Alsina 445 donde se los va a orientar en los planes de pagos propuestos. Por lo general, dijo el coordinador, "se suma la mora a las cuotas y se pacta la refinanciación con los mismos plazos iniciales del crédito original".
En cuanto a los préstamos que ya están en proceso de remate, la situación es más complicada y dependerá de la gestión judicial que se lleve a cabo. Lo cierto es que con esta morosidad actual, dijo el funcionario, "el Gobierno no puede avanzar en la construcción de nuevas viviendas y además es justo desadjudicar para darle la posibilidad a otro mendocino que no tenga casa y esté dispuesto a pagarla".


