Gonzalo Villatoro
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Puede sonar a mentira pero la realidad indica que José Santos Ferreyra nació a los 72 años de edad. Después de una vida de luchar para ser considerado oficialmente un argentino más, recién ahora pudo concretar el sueño. El viernes pasado estampó sus iniciales en los libros del Registro Civil alvearense, formalmente cuenta con un acta de nacimiento y muy pronto tendrá entre manos el anhelado Documento Nacional de Identidad.
“Que te parece, al fin voy a poder votar”, dijo entre sonrisas José.
La historia de José Santos Ferreyra no es tan diferente a otras. Nació el 9 de diciembre de 1941 en el hospital alvearense. Apasionado del campo, trabajó como puestero en estancias locales, de San Luis y también de La Pampa. Para subsistir no le tembló el brazo a la hora de salir al monte a cortar leña para después venderla y otras tantas tareas afines que realizó. Tuvo una esposa, crió y educó a cuatro hijos. En definitiva la peleó como tantos millones de argentinos lo hacen a diario.
Sin embargo su existencia era efímera, su nombre sólo estaba en la mente porque ningún registro oficial lo tenía asentado. Era un indocumentado y como tal permanecía fuera del sistema, imposibilitado de contar con un régimen de cobertura social, salario en blanco, una jubilación y la lista sigue. Sólo la familia, amigos, empleadores y aquellos que alguna vez lo vieron o cruzaron una palabra con él podían dar testimonio que ese individuo que se hacía llamar José Santos caminaba sobre la faz de la tierra.
“Estoy muy contento porque después de tantos años voy a poder tener el documento, estuve luchando mucho por esto, como soy analfabeto muchos me mintieron y yo nada podía hacer”, contó José con la voz entrecortada y las lágrimas que le recorrían el rostro.
La búsqueda del DNI comenzó a los 18 pero los años pasaron y las esperanzas eran cada vez más difíciles de sostener.
“Una vez me hicieron venir de La Pampa porque me iban a dar el documento pero me mataron a mentiras. Después me fui a San Luis a ver si allá lo podía conseguir y nada. Todos mis hermanos tenían y yo no. Estoy muy agradecido".
Sólo hizo falta que alguien asumiera el compromiso de ayudarlo
Para que José Santos pudiera concretar el trámite para obtener el DNI, Norma Granados tuvo una gran incidencia.
La delegada municipal de Alvear Oeste fue la encargada de iniciar la gestión y de acompañarlo a lo largo del proceso que finalizará el día que esté el Documento Nacional de Identidad en la mano de José.
“Cuando me enteré de esta situación empezamos a hacer el caminito. Acá no hay un gran secreto, es sólo dedicarle tiempo y acompañamiento para que se pudieran completar todos los trámites”, dijo Norma.
El primer paso lo dieron en la Justicia de Familia y, una vez que hubo una resolución favorable, saltaron al Registro Civil.
La inscripción en el libro permitió que formalmente Santos Ferreyra pueda tener un acta de nacimiento y a partir de ahí generar el número de documento.
“Actualmente vamos por el número 53 millones y como él no puede tener un número así, igual que un bebé, se le otorga uno provisorio y, una vez que enviamos toda la documentación al Registro Nacional, desde allá envían el DNI con el número de documento final y por eso va a tardar un poco más. Es un procedimiento habitual en este tipo de casos”, contó Mirta Eastoe, jefa del CRD que funciona en el hospital de Alvear.
Datos
Enfermo: José vivía solo en la zona de El Ceibo pero cuando sufrió un ACV su hija Nélida lo trajo con ella al barrio Zangrandi. Recibe medicación diaria.
Vendió todo: cuando enfermó y no pudo hacer ni una changa para ganar un peso, tuvo que vender hasta la bicicleta para poder subsistir.
