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Por el crimen hay dos detenidos que pasaron a la Cárcel. Se sospecha que uno de los detenidos fue el asesino. La hipótesis más firme que manejan los investigadores supone una pelea tras un intento de robo en la vivienda. 

La historia de la absurda muerte de Rolando Cordero

Marcelo Schmitt

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El 24 de diciembre se escribió la historia de una muerte absurda cuando Rolando Cordero en su propia casa recibió un puntazo en la tetilla izquierda y murió desangrado frente a una sobrina.

Es que en esa tarde noche, según la hipótesis más firme, cuando todos preparaban la cena de Navidad, los dos imputados del caso, Mauricio El Picha Corvalán (33) y Ángel Rojas (23) fueron hasta la casa de Rolando a comprar un pollo y un ganso.

Cordero vivía solo en Sarmiento al 1500 de Cuadro Nacional. Allí en un extenso predio criaba patos, gansos, gallinas, lechones y pollos que vendía para generar su sustento y mantener a sus dos hijos que vivían en otra casa con su madre.

Esa tarde, Corvalán que convivía con la hermana de Rojas en el asentamiento inestable de Cuadro Nacional, decidió ir a comprar un pollo y un ganso e invitó a Rojas acompañarlo.

Cordero los recibió en su casa, pesó el pollo y luego junto a Corvalán fueron hasta los fondos de la propiedad a buscar un ganso. Es que según los investigadores, “Corvalán compartía una granja con su novia y quería el ganso para cruzarlo con una hembra”.

En ese instante, Rojas desapareció y aparentemente aprovechó para ingresar a la casa de Cordero donde habría buscado el dinero que éste había recaudado en las ventas navideñas.

El hecho fue advertido por Cordero, quien empezó a gritar y a forcejear con Corvalán. En la pelea hubo golpes y cuchillazos hasta que apareció Rojas y con un fierro le pegó a Cordero, que cayó al suelo.

Allí, según la teoría de los investigadores, uno de los imputados tomó el cuchillo e hirió a Cordero. Es que el hombre le había propinado una paliza a Corvalán, quien sufrió algunos cortes en la pierna y en el rostro.

Los dos salieron a la carrera, tiraron el cuchillo y montaron sobre sus bicicletas, mientras Cordero gritaba y pedía auxilio. Fue la familia (sus dos hermanos son vecinos) quienes fueron auxiliarlo hasta que una de sus sobrinas, que es médica, observó la mancha de sangre sobre el corazón y en contados minutos Cordero murió.

Una semana más tarde, gracias a testigos que colaboraron en la causa, se entregó Rojas y el 4 de enero cayó en un allanamiento Corvalán, quien se escondió en la casa de su madre.

Ambos fueron imputados por el titular del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Peñasco, quien ordenó su traslado a la Cárcel de Encausados.

En este escenario, familiares y vecinos no salen de su asombro. La vida de un trabajador se apagó absurdamente la noche en la se recuerda el nacimiento de Jesús.

“Mi hermano era un buen hombre de trabajo y no lo merecía”

Alicia Cordero, la hermana mayor de Rolando, se excusó en hablar con UNO de San Rafael y señaló que “mi hermano era un buen hombre, trabajador que se ganaba el pan con mucho sacrificio”.

Para ella, que vive a unos 30 metros de donde ocurrió la tragedia, “lo que sucedió fue terrible, en días como éste no paro de llorar y me refugio en el trabajo en la huerta”.

Este es el sentimiento de toda la familia, incluso su hermano Ricardo y sus sobrinos no quisieron recordar lo que pasó en Nochebuena. Es que ninguno puede entender por qué murió Rolando.

Ahora, su ex mujer, madre de sus dos hijos, se hizo cargo de la propiedad. Lo primero que hizo fue limpiarla y cortar todos los árboles que impedían una buena visibilidad. Ella, como el resto de la familia, se negó a hablar y se limitó a pedir perdón por no hacerlo.

“Es que está todo muy fresco”, explicó otro de sus sobrinos.

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