En un operativo que comenzó con una llamada anónima, efectivos de la Policía Federal detuvieron a una mujer de unos 30 años y secuestraron más de dos kilos de cocaína que llegaron disimulados en una encomienda.
El procedimiento, ordenado por el juez federal Eduardo Puigdéngolas, se concretó el viernes a la mañana cuando los federales rodearon la empresa de transporte donde la mujer, acompañada por sus dos hijos menores de cuatro años, la fue a retirar.
En la intersección de Alberdi y Colón detuvieron la marcha de un remis que trasladaba a la mujer y una perra entrenada olfateó el paquete donde estaba escondida la droga. La cocaína estaba debajo de algunos pañales y cajas de leche en el fondo del paquete,
En este escenario, la mujer junto al remisero fueron trasladados a la delegación local de la Policía Federal, en Comandante Salas 217. Pasadas las 17, el remisero recuperó la libertad pero la mujer quedó detenida hasta el lunes cuando será indagada por el juez Puigdéngolas.
En este contexto, el magistrado ha ordenado una serie de medidas para investigar el origen de la droga y cómo se distribuía en la ciudad y sus alrededores. Se sospecha que la mujer, oriunda de San Rafael, formaba parte de esta banda que alimentaría a varios "quioscos" locales que se dedican al fraccionamiento y comercialización de estupefacientes.
Es muy probable que la mujer pase el lunes a la Cárcel y que el juez decida con quiénes se van a quedar los niños que la acompañaron.
Esta no fue la primera vez que se ha detectado droga en el interior de encomiendas y esta sería una de las maniobras más comunes para ingresarla al departamento.


