El 1 de marzo de 2003 Lourdes Di Natale, nacida en San Rafael y secretaria de Emir Yoma, cuñado y asesor del ex presidente Carlos Menem, moría en Buenos Aires al caer por una ventana de su departamento, en lo que se dijo fue un accidente o suicidio, aparentemente.
Las circunstancias de su muerte nunca estuvieron claras. Dos meses antes, en enero, estuvo en la casa de sus padres, donde les habló de su miedo porque le pasara algo. Estaba por declarar en la causa por la explosión de la fábrica militar de Río Tercero.
Ahora, nueve años después, la justicia acaba de ordenar en Buenos Aires reabrir la causa para investigar su muerte. A 1.000 kilómetros de distancia, en San Rafael, su padre, Giuseppe Di Natale recibe a UNO San Rafael para hablar de la reapertura de la causa.
Al recordar aquél día en que Lourdes expresó su miedo, llora. Las palabras le salen envueltas en llanto. Es un dolor añejo, el mismo con el que murió su esposa hace cuatro años.
Volver, el camino judicial
En la semana se conoció que la Sala Cuarta de la Cámara del Crimen revocó el archivo de la investigación que había dispuesto el juez de instrucción Ricardo Farías y dispuso, entre las medidas de prueba pendientes, la declaración testimonial de la hija de la víctima, Agustina Sol, hoy mayor de edad.
La joven es fruto del romance de Di Natale con el abogado Mariano Cúneo Libarona, quien era defensor de Yoma en la investigación por el presunto contrabando ilegal de armas a Ecuador y Croacia, en el que finalmente terminó absuelto por un tribunal oral.
Giuseppe Di Natale, más conocido como Pepe, contó que “la doctora me avisó que habían abierto la causa otra vez porque ha cambiado de juez, le dije que bueno, póngale nomás. Tengo el problema de la nieta que está con el padre. Le dije a la doctora que me cuidara la nieta porque la iban a llamar a declarar, pero la nena tenía 6 o 7 años cuando pasó, no sabe nada”.
Mientras preparaba una milanesa en la soledad en la que vive en su hogar, con la sola compañía de su perro “Pitufo”, Pepe responde preguntas hechas muchas veces, buscando el único final que siempre quiso en base a lo que siempre pensó: a Lourdes Di Natale, su hija, la mataron por lo que sabía y amagaba a decir.
“Yo declaré hace mucho -dijo-, ha cambiado el juez ahora pro eso se reabre, antes había una jueza que no andaba, era demasiado menemista, y no pasaba nada”, sentencia mirando a la cara.
Es ineludible la pregunta sobre si ahora, casi 10 años después de lo ocurrido, tiene esperanzas de que la justicia finalmente vaya por el lado del homicidio y, de paso, encuentre culpables.
“Se pude dar porque la doctora esta trabajando mucho, se puede descubrir quién fue el que la mando a matar”, augura Di Natale.
“No queríamos que se fuera”
En enero del 2003 Lourdes visitó a sus padres y les contó sus miedos.
“No queríamos que se fuera”, dice Pepe e inmediatamente su voz se quiebra por las lágrimas. “Lo que pasa -agrega- es que ella quería recuperar a la hija y entonces se fue a Buenos Aires y en vez de recuperar a la hija la hicieron bosta a ella”, remata con una voz que sale de las entrañas mezclada con tristeza e impotencia.
A la hora de buscar (rebuscar mejor dicho) explicaciones, teorías o sospechas de por qué la habrían matado, repasa lo que seguramente ha dado ya millones de vueltas por su cabeza, mezclándose, reformándose y volviendo a empezar.
“No sé por qué la mataron, se comenta cosas del poder, que ella sabía todo el teje y maneje de Yoma, Menem, todo lo que vendían, no quiero hablar mucho porque acá hay mucho menemista todavía, no quiero hablar mucho”.
Sentado en la cabecera de la mesa, en la cual alguna vez estuvo su hija, Giuseppe Di Natale casi que implora más vida para poder ver el final de esta historia, el final que él desea.
“Si dios me da vida, estoy enfermo de reuma pero de lo demás ando bien, pueda ser que pueda salir algo, son 10 años casi así que están trabajando, quieren hacer declarar a mi nieta. Vive con (Mariano Cuneo) Libarona, el padre”.
A sus 77 años, Pepe ya dejó atrás su vida ligada a la panadería, al almacén que tuvo después y hoy sólo es un jubilado más. Hace cuatro años que ahora lucha solo, porque su mujer falleció en el 2008.
La caída
La noche del sábado 1 de marzo de 2003, el cuerpo de Di Natale apareció en el patio interno del edificio de Mansilla 2431. Vivía en el décimo piso, y desde los primeros días la Justicia sostuvo que cayó al asomarse alcoholizada para cortar con un cuchillo Tramontina -hallado junto al cuerpo- el cable de televisión de sus vecinos. En su departamento jamás se hallaron botellas de alcohol y el cuchillo no tenía huellas digitales.
El que sí ha dejado huellas es su padre, en el camino incansable de reclamo de justicia y siguiendo siempre la misma teoría del asesinato.
El tiempo dirá si la justicia puede encontrar indicios de que fue eso lo que pasó en la calle Mansilla esa noche de marzo de 2003. El tiempo dirá si Pepe finalmente podrá llevarle la feliz noticia a su hija.



