En los próximos días se definirá si la causa por el homicidio de Florencia Peralta se eleva a juicio, como se había pedido recientemente, o da un giro. Todo dependerá del resultado de la investigación alternativa que se abrió con la detención de Gassimou Barry, el africano detenido el 5 de este mes por haber tenido en su poder el teléfono de la policía asesinada en su departamento de Barcala 1452 el 13 de setiembre de 2016.
Es que ahora la Justicia está abocada a determinar si su versión es verdadera o no, debido a que hasta el momento el único acusado del crimen es Damián Ortega, ex pareja de la mujer policía.
El miércoles pasado el hombre oriundo de República de Guinea declaró que encontró el teléfono tirado en una acequia de calle Pellegrini, pasando la Catedral, el 14 de setiembre de 2016 (al día siguiente del crimen) cuando se dirigía a la nueva terminal de ómnibus para retornar al norte de Mendoza, donde estaba residiendo en ese momento, luego de haber estado tres días en San Rafael para trabajar como vendedor ambulante en el centro.
En esos días, según su versión, le fue mal en ventas y además el Municipio le decomisó sus cosas en un operativo.
Para él, el hallazgo del celular fue un golpe de suerte porque decidió regalárselo a su mujer con la que estaba mal en ese momento porque la había maltratado el mes anterior y ella lo había denunciado por violencia de género.
Dijo ante el fiscal Mauricio Romano y el juez Pablo Peñasco que en un cesto de la estación de colectivos arrojó la funda y el chip que tenía colocado el teléfono y lo reemplazó por otro comprado en un comercio de la zona.
También declaró que su pareja no le aceptó el regalo y, como necesitaba dinero, vendió el aparato días después.
La mujer, que es argentina y que vino desde Buenos Aires a San Rafael a declarar el viernes a la mañana, tuvo dichos coincidentes, según Sergio Altamiranda, abogado de la familia de Florencia.
"Dijo que Barry le quería regalar el teléfono por lo que había pasado, en ese momento ella estaba muy enojada por ese incidente, le preguntó cómo lo había encontrado y él le contó que saltando una acequia", comentó el querellante a UNO San Rafael.
El guineano aportó nombres de otras personas que, según él, pueden corroborar su versión. En ese marco hay un sudafricano que la Justicia mandó a buscar al norte de Mendoza porque se negó a la citación y se espera que sea conducido por la Policía al departamento en los próximos días.
También se han pedido registros de la compra del boleto de colectivo y videos a comercios de calle Pellegrini que posean cámaras de seguridad y a la sucursal del banco Santander para buscar imágenes de Barry ese 14 de setiembre cuando se dirigía hacia la terminal y supuestamente encontró el aparato.
Otro testigo fundamental que pidió el detenido es la persona a la que le vendió el celular, supuestamente un hombre que tiene un local tipo persa de Mendoza, aunque es posible que ya no lo tenga en su poder. Actualmente el teléfono está desactivado y no se sabe dónde se encuentra.
Bassimou pudo ser identificado porque durante los pocos días que tuvo en sus manos el celular de Florencia hizo posteos y publicó fotos en Facebook desde el aparato, lo que dejó rastros.
Sin embargo, el africano no fue detectado en su momento y recién se supo de su existencia a través de un informe de la empresa telefónica cuando la causa del crimen estaba por ser elevada a juicio hace poco tiempo.
Por el momento Barry seguirá detenido en un calabozo de la Comisaría 32 imputado por "encubrimiento agravado" y alternativamente por "homicidio agravado".
Su abogado, el defensor oficial Jorge Vitale, pidió la excarcelación y en los próximos días se deberá fijar fecha de la audiencia oral en que se definirá si lo liberan o sigue detenido.
Mientras continuará la investigación en la que se definirá el futuro del guineano, pero que también puede incidir en la situación legal de Damián Ortega, quien desde el año pasado está detenido en la cárcel y procesado por "homicidio agravado por el vínculo" porque se lo acusa de haberla estrangulado con un lazo.
Cambio de fiscales
La causa por el homicidio de Florencia Peralta la comenzó la entonces fiscal María Eugenia Laigle, pero luego fue designada jueza de cámara, y pasó a manos del fiscal Iván Ábalos.
Destino final
Con la reciente reforma de esquema judicial, la causa fue remitida a inicios de agosto al doctor Mauricio Romano, de la flamante fiscalía especializada en violencia de género.
