La renovación de alquileres para el 40% de los inquilinos se volvió un verdadero dolor de cabeza, porque la suba del 30% es inferior a los incrementos salariales y muchos de ellos deciden cambiar de vivienda para no "ahorcarse".
En un escenario con poca oferta y salarios deprimidos por la inflación, casi la mitad de los inquilinos no puede asumir una renovación con incrementos del 30%.
Allí empieza el gran problema: la búsqueda de una vivienda a un valor similar que para una familia tipo oscila en los $4.500, sin tener en cuenta el aumento.
"Estas personas prefieren no ajustarse y pagar lo mismo, por eso salen a buscar casas o departamentos en zonas más alejadas de menor calidad", aseguró Ariel Risso, dueño de la Inmobiliaria Risso ubicada sobre la primera cuadra de calle Godoy Cruz.
La inflación golpeó el bolsillo de muchos asalariados, que sólo tuvieron un incremento promedio en sus sueldos del 20%. Esta realidad los obliga a desechar la posibilidad de asumir un pago de renovación de $6.000 por una propiedad de tres ambientes.
"Hoy no conseguís un departamento o dúplex inferior a ese precio; el valor de las casas es un poco más y ronda entre los $7.000 y $8.000 por alguna de similares características", explicó el agente inmobiliario.
En este contexto no se pacta la renovación y empieza un largo camino hasta que se pueda encontrar una propiedad de similares características a un valor igual del que estaba pagando el inquilino.
Este cambio también insume gastos extras, como la mudanza, el depósito, la comisión de la inmobiliaria, el pago del primer mes y la documentación. Al respecto, Risso recordó que "estos gastos también inciden sobre el bolsillo de las personas y en algunos casos se pueden negociar".
Morosidad
En estos últimos meses se notó cierto atraso en el pago de los alquileres, que en los peores casos sumó hasta dos meses impagos.
"En nuestra cartera de clientes la morosidad es del 15%. Los atrasos son de uno a dos meses pero finalmente no se llegó a ningún desalojo por falta de pago", explicó el dueño de la inmobiliaria.
Esta situación no se daba hace años, eran casos muy puntuales de personas que se quedaban sin trabajo o que lo hacían de manera intencional, sin embargo en los últimos meses se notó una caída en el valor adquisitivo de la gente y un poco de retraso en el pago de los alquileres.
Negociación
La renovación de los alquileres puede llevar una o más semanas de negociación. Por lo general en una semana se pueden definir los términos, siempre que ambas partes tengan ganas de acordar.
"Entre la oferta y la contraoferta aparecemos nosotros para llegar a un acuerdo. Esto puede tardar una semana y en algunos casos, como mucho, unos 10 días", señaló Ariel Risso.
En cuanto a la confección del contrato de alquiler, dijo que "se pacta un valor para el primer año de contrato y se deja un espacio abierto para el segundo año por motivos inflacionarios".
Para el año entrante, el agente inmobiliario cree que el ajuste en los contratos va a ser menor. Es que existe una expectativa inflacionaria inferior a la del 2016 y "creemos que el ajuste a mediados del año para las renovaciones podría llegar a un 25%".
Pero volvió a aclarar que "en este año el incremento fluctúa entre el 30 y el 35%, aunque nosotros sugerimos un aumento del 30%".
Falta de viviendas
Risso insistió una vez más en la falta de oferta y recordó que "seguimos con un déficit habitacional en el departamento de por lo menos 10.000 viviendas".
En ese sentido, Risso fue muy pesimista y dijo que "esto viene desde hace tiempo y probablemente esta falta de viviendas no se va a solucionar en el corto tiempo".
Además, remarcó que "hasta ahora todas las iniciativas para construir casas no alcanzaron a satisfacer la demanda de la población".

