La guardia del hospital Schestakow en promedio recibe 40 pacientes diarios, de los cuales el 80% son por accidentes viales.
Respecto al año anterior se observó, a pesar del endurecimiento de las leyes de tránsito, un aumento que llama la atención a los médicos y a las autoridades del hospital público.
En ese contexto, el jueves pasado fue una jornada febril en la guardia con 50 lesionados en distintos siniestros viales, la mayoría motociclistas y muchos menores.
La jefa del servicio, Virginia Bravo, explicó que "es llamativa la cantidad de accidentados por causas viales que son atendidos en la guardia y que luego quedan con secuelas para toda la vida".
Fracturas, golpes en la cabeza y hasta amputaciones son postales diarias que se viven en el servicio más sensible, junto a los quirófanos, que tiene el hospital público.
"Somos conscientes que hay campañas de educación y que se han endurecido las leyes y los controles, pero los siniestros siguen a la orden del día y se incrementan en verano cuando hay más motos en las calles", mencionó la jefa de la Guardia.
Un aspecto a tener en cuenta y que lo repitió la profesional varias veces en la nota a Canal 6, es la cantidad de menores lesionados en accidentes de moto. Citó como ejemplo un hecho que ocurrió el miércoles pasado cuando un bebé que viajaba en brazos de su madre cayó al suelo tras un choque y sufrió una fractura en su cabeza.
En ese sentido, la especialista en emergencias, que tuvo una relevante actuación en la Tragedia de la Cuesta de los Terneros, señaló que "sabemos que muchos no tienen recursos y llevan a sus hijos en las motos. Les pedimos que dejen de hacerlo, un chico no tiene la misma resistencia que un adulto si ocurre un accidente. A veces vemos por las calles a matrimonios que llevan hasta dos hijos en una moto y eso es un verdadero peligro".
Recursos
La estadística no deja de sorprender y para atender esta problemática se necesitan muchos recursos humanos. "Un paciente grave necesita que lo atiendan tres profesionales", explicó la médica, y "con los recursos que tenemos a veces no damos abasto con la cantidad de accidentados, aunque lo terminamos resolviendo".
"Si a esto se le suman otros pacientes con diferentes patologías que se pueden atender en consultorios externos, la guardia se ve desbordada y la gente se queja por las demoras que no podemos evitar", añadió la profesional.
Lo cierto es que para Bravo hubo un incremento de lesionados por accidentes de tránsito y eso obliga a un esfuerzo adicional de todo el personal del hospital, que todavía no se repone psicológicamente del trauma que generó la Tragedia de la Cuesta de los Terneros.
"Tenemos compañeros que siguen con asistencia psicológica porque fue muy duro lo que nos tocó vivir", dijo angustiada y reclamó "más prudencia a la hora de conducir".



