Algunas personas, en su mayoría mujeres, empiezan a tener varices de jóvenes. Generalmente tienen un componente genético, pero se ven agravadas por una mala alimentación, tabaquismo o sedentarismo. El embarazo también puede influir en su empeoramiento.Aquí hay algunas medidas que debes tomar cuando te empiecen a salir, ya que es un momento en el que todavía podemos prevenirlas y, de paso, mejorar nuestra circulación y nuestra salud en general.
Olvidate del agua caliente Aunque seas una persona friolenta, lo peor que puedes hacer si tienes mala circulación es usar el agua caliente en la ducha. Además, suele suceder que cuanto peor es nuestra circulación, más frío solemos tener, por lo que no hacemos más que ir agravando el problema.
El cambio no tiene que ser repentino, pero sí que deberíamos ir usando agua cada vez menos caliente para que nuestro cuerpo se vaya acostumbrando. Al terminar la ducha, podemos poner el agua fría unos instantes o incluso alternar la fría con la caliente, en especial en las zonas más afectadas por las varices.Poco a poco, notaremos una gran sensación de ligereza y bienestar en todo nuestro cuerpo con este simple cambio. Moverse cada día Para evitar la aparición de varices o el empeoramiento de las que ya tengamos debemos movernos cada día. No siempre es posible ir a un gimnasio, pero debemos evitar esos momentos perezosos del día en los que no nos movemos del sillón.Podemos subir y bajar las escaleras a pie, ir caminando a los lugares que no estén demasiado lejos siempre que tengamos tiempo, hacer algunos ejercicios o estiramientos en casa, salir de excursión los fines de semana, etc.Postura invertida Todo el día cargamos el peso de nuestro cuerpo sobre nuestras piernas, y por eso sugerimos para el final del día un ejercicio para hacer lo opuesto: poner las piernas en alto.Podemos hacerlo de varias maneras:
- Acostadas, pondremos las piernas sobre un par de cojines gruesos.
- Nos acostamos junto a la pared, apoyando las piernas en vertical, formando un ángulo recto.
- Realizaremos una postura invertida de yoga, aguantando el peso de nuestro cuerpo sobre la cabeza o sobre la parte dorsal de nuestra espalda. Este ejercicio lo realizarán solo aquellas personas que lo conozcan bien o puedan consultarlo con un entrenador.
- Azúcar blanco.
- Sal refinada.
- Harinas refinadas.
- Alimentos fritos y precocinados.
- Grasas hidrogenadas.
- Bebidas alcohólicas.
- Café torrado.
- Uva.
- Cítricos.
- Sandía.
- Arándano.
- Ajo.
- Cebolla.
- Apio.
- Perejil.
- Tomate.
- Semillas de calabaza.
- Aceite de oliva de primera presión en frío.
- Nueces.



